martes, 29 de diciembre de 2009

El exceso de tu ausencia

Siempre tuve una vida llena de excesos. Todo mundo me lo dijo. Tu fuiste el más grande de todos esos excesos. Y pensar que veíamos las cosas tan al revés.

Hoy estoy tan emputado que muchas ganas me dan de salir y mentarle la madre al primer pendejo que pase, después otro y otro más, terminar partiéndome la madre con todos a la vez, sacar la puta ira y, finalmente, acabar echo un mar de sangre, contento, satisfecho, desdentado y cansado, tan cansado para recordar porque he hecho tanto y nada.

La última vez que te vi estabas tan radiante que me dio coraje. Envidia es lo que realmente sentí. Pensé en cómo no he podido dejarte pasar aún después de todas esas gatas que se han atrevido a deslizarse por esas sábanas tan blancas. Tu has hecho lo mismo, no puedes negarlo. Han sido tantas las que te has montado que ya ni recuerdas el número. Todavía recuerdo tu vieja habitación con colchón en el suelo y tu libro con autógrafo de Javier Marías, era tu peor tesoro.

Estoy molesto que ni Iggy me quita el puto coraje, estoy viendo a la gente pasar con sus vidas bajo el brazo y yo sólo me molesto más porque no puedo con nada, con mi cuerpo que envejece y que le veo crecer de donde no debiera hacerlo.

¡Es momento de café!

2 comentarios: