lunes, 27 de diciembre de 2010

Amantes tristes y gigantes...

Me detuve en medio de la niebla y del frio a calmarme. Estaba espantado y nervioso.

Al entrar al baño alguien entró detrás mio pero no le di mucha importancia, me estaba quedando dormido pero a la vez la nula visibilidad me impacientaba, era como querer dormirme para no estar más con miedo. Entré, limpié la orilla de la taza y me senté. Pensé en lo mucho que te extraño y las pocas ocasiones en que te dije que te quiero. Por un momento olvidé la niebla de afuera y los dos grados bajo cero sólo cubiertos con mi sueter azul marino de lana italiana. Olvidé para recordarte. Jamás borraré de mi cabeza la imagen de la calle obscura y sola, nuestro miedo y que los dos nos volteamos a ver para decirnos que mejor cambiáramos de ruta. Nunca he tenido tanto frio y nunca me había sentido tan inepto como esa ocasión, no supe cubrirme del frio y no supe como hacerte sentir segura. Giramos y yo tiritaba, tal vez era el efecto del contenido del bong de tu socio.

Cuando levanté la cara recordé que tenía suficiente para mantenerme despierto, me puse para estar listo para el regreso. Seguía pensando en ti. Sigo pensando en ti.

Salí y sentí el frio, el de esa noche más que el de la niebla del monte veracruzano. Había dejado la ventanilla abajo del coche pero todo seguía ahí. Al subirme al coche, más exaltado que nunca, noté (ahora si) al tipo cuando salía del baño que me veía penetrantemente. Nos seguimos mutuamente en medio de la noche.

Pasé al establecimiento de 24 horas por un poco de bondad humana. Al pagar él estaba ahí. Al caminar junto pensé en recriminarle la manera en como me estaba observando, esbozó una sonrisa y tomó sus bolsas. Llevaba lo mismo que yo, iba vestido de negro, igual que yo, y estoy seguro que pensábamos en ti. Nos íbamos haciendo compañía para creer que no estamos tan solos, de que tenemos los mismos miedos y hacernos a la idea, también, de que realmente no estás tan lejos.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Luto

La fiesta no estuvo tan buena, acabé desveladísimo por miedo a que me pintaras así que preferí aguantar hasta que te quedaras dormida.

Al otro día salí temprano, la cruda por cigarro y desvelo ni con el baño de agua fría se me quitó. No se que chingados tenía yo que hacer ahí a esa hora, pero de esos chingados es que la vida gira, en sentido contrario pero gira.

Cuando subí las escaleras del metro Sán Lázaro fue por el lado equivocado y me tocó la salida de todas las señoritas a las siete con treinta de la mañana. Fui embriagado de múltiples perfumes y de escencias variadas, todas recién salidas de la ducha. Mi sonrisa fue notoria pero cuando pasaste junto a mi ni me volteaste a ver. Desde que me negaste tus ojos verdes deberías de ver como me azota la soledad. Siempre desconfiaste de mi sin saber que yo, religiosamente, te amé en secreto todas las noches, todos los días, las 24 horas del mismo, sin descanso. Mi altar en tributo a ti sigue dentro de mi, nunca lo voy a quitar aunque nunca termines de comprenderme.

Creo que nunca te diste cuenta que tenías un admirador dentro de mi. Creo que aún no te das cuenta que tienes un admirador en mi.

No sabías que tengo insomnio y me cuesta mucho trabajo dormir. Por eso mañana voy a tirar la cama, tu la llenabas toda y el hueco que has dejado ni con las cuarentas almohadas que pongo tras mi espalda se comparan con tus brazos al rededor mio. Estoy perdiendo peso y mis ojeras son prominentes. Sobre todo mientras sigas pensando que soy un ordinario, que va por ahí conservando amistades y sembrando la semilla en donde puede.

Desde que te fuiste me comencé a vestir de negro y nunca me dejaré de vestir así hasta que vuelvas.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Al parecer soy el único lerdo... que mientras se corta las uñas piensa en ti. Bueno, no soy el único que piensa en ti, pero si el único que mientras se corta las uñas y lleva una conversación a solas consigo mismo piensa en ti.

¿A dónde te llevará ahora el viento?

Me sigo acordando del frio y de esa banca. Mil novescientos noventa y nueve quizás.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Por los caminos del sur...

Y voy siguiendo un lucero y ese lucero eres tú...

Hoy entré a esa vieja estación que nos iba a ver zarpar hacia Veracruz hace más de veinte años. Desgraciadamente no tuvimos los güevos suficientes para irnos y nos quedamos viendo los trenes pasar. Nos sentamos en una de tantas desvencijadas bancas a observar los trenes pasar mientras guardábamos silencio y secretamente pensábamos que estábamos perdiendo la oportunidad de nuestras vidas. Años después dejaron de circular los trenes en corrida comercial y nos quedamos con todas las ganas del mundo.

Hoy volví a estar en esa vieja estación, me acordé de ti y me acordé de mi, veinte años atrás. Nuestra falta de agallas y ahora sí me subí al tren, aunque el raite no fue tan largo como habría querido, no pasé de Tlanepantla. Al mirar por la ventana nos imaginé viendo a lo lejos el grisaceo característico del mar veracruzano y también imaginé nuestros reflejos excitados en el vidrio. Te extrañé.

Cuando regresé un mensaje en la contestadora tuyo me recordó que todavía te acuerdas de mi. Misteriosamente estabas a dos cuadras de donde yo fui, te acordaste de mi pero me pediste que no te regresara la llamada.

martes, 7 de diciembre de 2010

Shelf life

Intenté colgarme con el cinturón de cuero que ocupo con los dos pantalones formales que tengo. El palo del cortinero se rompió.

Si tan sólo hubiera estado en donde vivíamos los dos antes, me habría colgado de la viga que sostenía el techo y se que no se habría roto. Habrías llegado, si es que ese día lo tenías planeado, me verías colgando y tendrías dos opciones: colgarte conmigo o cortarme el pene como me llegaste a decir en alguna ocasión, disecarlo o guardarlo en formol como recuerdo.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Cuando sea grande...

Estoy escuchando mis cenizas, mi principio, el primer paso del camino que nunca recorrí por cobarde.

Siento como me convierto en hombre, el que siempre quise ser. La hombría intenta salir por todos lados y el pantalón la contiene. Casi me excita volverte a escuchar. Aunque continúes gritándome.

Grunge, cuanto te extraño.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Quiero morir como Michael Hutchence

Confesión.

De los momentos más tristes en la vida es cuando estás a gusto con alguien y tienes que manejar a media noche, solo, de vuelta a la nada.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Route 66

Tengo muchas ideas en la cabeza. Leí que es más fácil hablar sobre nuestras tristes existencias que reseñar algo que nos haya provocado algún desazón o un ligero cosquilleo en la boca del estómago. Pero como es que puedo reseñar algo que no he sentido desde nunca. Es como tratar de describir el fin del mundo sin haber estado ahí y sin siquiera imaginártelo.

Tal vez sabrías decir bien que es lo que me pasa, pero te veo cada año bisiesto y éste, creo que no lo es.

Estoy saturado, como un barril lleno de agua y alguien está metiendo la mano y me estoy desbordando por todos lados. Mi madera se está hinchando porque no estoy debidamente lubricado y acondicionado para soportar tanta agua, tanto pensamiento que se convierte en un líquido espeso y fosforescente que no me permite dormir, que lastima mis ojos y que únicamente cuando tu los tapas me permite un poco descansar.

Creo que nada está sucediendo realmente y sólo necesito descansar.

martes, 16 de noviembre de 2010

Obsesiones obscenas.

Traigo una pinchi obsesión con las güeras dice mi compi el pichón. Yo digo que la única obsesión que traigo es con la de aprender a mamar el pitillo. Ya le dije a aquella que me enseñe, pero dice que de ese tipo de vicios jamás. Que ya tuvo bueno con enviciarse conmigo y todo lo que conlleva la palabra "conmigo".

Le dije "desquítate" y me hizo un hoyo con el tacón en la cabeza. Mientras la sangre me corría por la cara su rostro parecía muy espantado. Le dije que se calmara y mientras escuchábamos Partenza de Mick Harvey me metí a la regadera, ducha fria porque me excité. La güerita estaba espantada y yo estaba prendidísimo, tuve que bajarme la euforia y ver como corría esa euforia y se iba por la coladera.
Me siento cansado y decepcionado. Como todas las mañanas de lunes. Como todos los días. Sigo llorando de cualquier cosa y sigo sintiendo que me sigo descomponiendo, como un renault 76. Salí defectuoso y no hiciste ni el más mínimo esfuerzo por engrasarme un poco. Tal vez un poco de tu lubricante me habría hecho bien, sólo desgarraste el cielo y las vestiduras con tus tacones... sin sentido, como hasta ahora.

Me sigue pesando tu no presencia. Sigo molestándome por todo. Sigo bebiendo más de la cuenta y la cuenta me indica que alguien cogió por ahí y yo tengo que pagarlo todo. ¿Quién cogió? grita una vieja a lo lejos y mi chaleco guinda de capitan de meseros me impide gritarle: tu chingada madre...

Me voltéo con una propina de menos del 6% que me dejó ese hijo de la chingada de la mesa dos; si, la que da hacia mesones y es la que te gustaba ocupar, limpio mis manos como siempre en el pantalón (también recuerdo que me decías que te cagaba que me limpiara las manos en la ropa, pero cómo te encantaba que limpiara tus fluidos con mi lengua), tomo la servilleta y me la paso por la frente, estoy hirviendo. El patrón me ve y no sabe si estoy mal otra vez o tan sólo me estoy cociendo de coraje por dentro.

Todos saben que mi hígado está en llamas y a punto de cocción, que mi estómago está destrozado y lleno de úlceras y que mi corazón... que mi corazón sigue purgando condena y sólo un trago de ardiente caña lo puede hacer sentir mejor.

martes, 9 de noviembre de 2010

Hablando de inversiones vía mensajería instantánea

Una buena inversión es aquella que por doscientos varos obtienes cama, sexo y una buena mamada.
Todo lo demás, es pura volatilidad.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Al parecer soy el único lerdo que trabaja los domingos y se la pasa extrañando a la gente que no le extraña nada... ni tantito.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Soy tan ordinario

I have life,
Ordinary wife.
I have car...

Crudísimo y con dolor de cabeza perdí el coche en el estacionamiento de la unidad. No lo encontraba y llegué al borde de la desesperación, tenía ganas de llorar. Di con él y nos besamos como dos enamorados, como el perro que encuentra a su dueño en medio del bosque, como los amantes que corren por en medio de la plaza y son inmortalizados en una postal. Aqui nadie nos inmortalizó más que la luz amarilla y purulenta que medio ilumina el tétrico sótano.

Llegué tarde al trabajo y mi jefe me miró con desconfianza. No me peiné bien porque no tengo espejo, tampoco me rasuré porque no tengo rastrillo, no me cambié de ropa porque... pues porque no tengo tanta ropa. Cuando le dijé que llegué tarde porque había perdido el coche en el estacionamiento no me creyó, me hizo regresar. Ni el baño con agua helada fue suficiente para ser admitido. Me dijo categóricamente: ve a decírselo a quien se crea esa pendejada... pues eso hice, vine a decírselo a quien se cree mis pendejadas.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Quinceañera

Let all my memories be gone...

Me estoy obsesionando con una idea y ni las ideas ni las obsesiones son buenas...

Una conversación me decía que era yo un tipo maduro y yo me empecinaba a decir que no, que todo lo contrario. Esa misma conversación me decía que era yo un tipo responsable y yo me empecinaba a decir que no, que todo lo contrario. Esa misma conversación me sentó de un madrazo. La rocola dejó de sonar, los amigos voltearon todos la mirada hacia la conversación, el club de futbol América de México realizó el tercer gol ante unos desangelados Estudiantes (Tecos) de la Autónoma de Guadalajara y nadie puso atención a semejante anotación: "Deja de hacerte pendejo con tus dos años de duelo...". Las manos me sudaron y no pude dejar de ver las medias de red frente a mi. Subió y encajó sus tacones en mis rodillas para que yo viera profundamente mejor, ella no sabía que tenía la vista nublada y un poco de mareos.


Manejar toda la noche para saciar alguno de tus berrinches se convirtió en constante. Me gusta salir de tu casa en plena madrugada, tres, cuatro, cinco... la hora que sea. Encontrar la ciudad vacía y saber que soy el único que va saliendo de la mera perdición. De la perdición de la memoria, del deseo y de la mentira. Como nos encantaba mentirnos, creo que jamás terminamos de conocernos. Me obsesiona saber que pensarás ahora de mi. Si realmente te fui sincero si realmente me fui sincero. Todas esas noches que manejaba y sentía que en cualquier momento cerraba los ojos por el cansancio las disfruté como pocas. La tarde era insportable, llena de cansancio y ansiedad pero llegaba la noche y me fascinaba salir a hurtadillas a lo desconocido, a ti. Tu y behind the wheel, mil reproducciones por noche, mil deseos por noche.


Estoy confundido, tengo ganas de volver a sentir tantas cosas, pero el miedo me mata. Como poder despojarte de tus miedos, sin despojarte de ti mismo. Estoy lleno de pasado, recuerdos y pienso que si intento reinventarme, me quedaré en el medio y no seré ni el de ahora, ni el de mañana.

Recuerdo cuando éramos la novedad. Ahora estamos cansados y aburridos, como todo lo demás.

domingo, 24 de octubre de 2010

Sobre rechazos

Rechacé la mejor invitación hecha en años.

Acabó de ceder el asiento del metro, estación General Anaya. Mujer mayor, gafas obscuras y sonrisa amable. Dice: Gracias mi vida, se sonríe y después me pide perdón por decirme "mi vida" argumentando que si fuera con mi novia (sonora carcajada) le habría tomado por sus blancos cabellos hasta dejarle calva. Dos segundos después me estaba invitando a Moneda a escuchar un grupo coral (para mis adentros me decía que en Moneda sólo conozco buenos camellos, reggeatoneras de pantalones abrúptamente ajustados y sexo sucio y maloliente). Tuve que rechazar la invitación argumentando que me dirigía zombiemente al trabajo.

Me habría encantado hacerle compañía y que ella me hiciera compañía en domingo. Habría sido burla de los camellos, pero habría despertado cierta lujuria en cierta mujer que me mira de reojo en algunas ocasiones. Ya será para cuando vuelva a ceder el asiento.

lunes, 18 de octubre de 2010

martes, 12 de octubre de 2010

"La juventud mexicana contemporánea es un club al que hace mucho no quiero pertenecer."

lunes, 11 de octubre de 2010

El día estaba hecho

Me quedé sin vehículo y siempre me ha gustado el transporte público. De niño soñé con tomar siete millones de fotografías de los siete millones de habitantes de la capital y cada que voy en el camión veo tantos rostros distintos que me habría tomado tres vidas en consumar semejante tesis fotográfica. Hoy un rostro valía ser capturado 7 millones de veces, tal vez más.


Me gustó mucho como me coqueteaste, te cambiaste de asiento para voltear a verme porque sabías que mis ojos estaban clavados en tu nuca. Mientras hablabas por teléfono alcanzaba a ver que entre los respaldos de los asientos me regalabas una que otra mirada. Notaste que me paré más rápido que tu cuando me di cuenta que bajarías (lo que tu no notaste es que esa no era mi bajada). Pasé por delante de ti sin darte el paso en el pasillo y lo hice sin voltear a verte, con desprecio. Cuando bajé extendí la mano para ayudarte en la escalerilla, me volteaste a ver, me sonreíste y me diste las gracias.

La última mirada que me regalaste fue con cara de invítame a tomar un café y enséñame el mundo que tú conoces. Instintivamente dijiste hasta luego que llevo mucha prisa. Me fui a tomar un taxi pensando en como me hizo falta el automovil para decirte: si te llevo te alcanzará el tiempo para intercambiar teléfonos, mientras el humo del café nos nubla la vista. También pensé que era tarde para mi, pero que el día estaba hecho; que el día, si fuera tan berrinchudo como yo, podría haber permitido anochecer en ese momento, el día estaba hecho.

viernes, 8 de octubre de 2010

Me encantó tu arrogancia... ligeramente infantil pero agradable. A ver si esa puta arrogancia la mantienes después de la primer ensabanada... ahí es donde debe de sobresalir...
Arrogante placer.

martes, 5 de octubre de 2010

Me bañé con agua fria, mis pies estaban en el azulejo más sucio jamás antes visto y me peiné con el reflejo de los hielos derritiéndose de la última salvaje y atroz borrachera.

Fue tan bello, como estar en casa... de vuelta en casa.

lunes, 4 de octubre de 2010

Cerveza y graveyard

La última vez que mi padre me visitó le invité de cenar una piña colada y galletas. En el refrigerador sólo tenía ron, crema de coco y jugo de piña. Las galletas estaban en la guantera del coche.

Siempre acabas igual cuando nos vamos a beber a medianoche al panteón de allá arriba, en ese mismo donde nos tomamos la foto que tanto tiempo adornó todas tus redes sociales. Cuando todavía sonreías cuando te tomaba por la cintura.

Extraño cuando me cuidabas y me hacías sentir como chico, como un chico querido. Extraño cuando me celabas y no dejabas que ninguna arpía se me acercara. Todas te caían mal. Extraño cuando me cargabas en tus hombros y todo estaba bien. Extraño cuando me veías mal y te bebías la cerveza de un hilo e intentabas eructar y no te salía y acababas riendo, tumbada en la cama. Extraño cuando me gustaba que me llamaras con sobrenombres cariñosos, cuando nada me molestaba. Extraño que me esperaras despierta o dormida según tú y que a cinco minutos de que estaba dentro de las sábanas pegaras tus pies helados a mis piernas y tus brazos débiles buscaran su casa, en torno a mi cintura. Extraño cuando nos hablábamos, cuando solíamos jugar a la pelota, cuando todo era más fácil, cuando no grababa tus ronquidos en medio de mi noche insomne. Extraño los años pasados, cuando era joven, cuando eras joven, cuando estábamos juntos.

Extraño cuando confiaban en mi. Como dos jinetes en la tormenta.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

¿Por qué tardó tanto doctora...?

El charco de sangre ya ensució mis zapatos además de el pequeño tapete que está debajo de la mesa de té.

martes, 7 de septiembre de 2010

Política del remiendo...












Soy un enorme costal mal remendado lleno de recuerdos, recuerdos (que como siempre he dicho) de vivencias que nunca me sucedieron ni estuve cerca de haberlas llevado a cabo, recuerdos llenos de fantasías y sueños despiertos de amores pasionales, de soledad enloquecedora y de victoria gloriosa. La calle grita melancolía y yo, en medio del tráfico, soy el único que la escucha.

Lo único bonito de vivir en el tráfico ahora que recorro grandes distancias es ver a los conductores y a los transeuntes. Ayer, durante bloqueo que exigía que los profesores de alguna escuela acudieran con mayor periodicidad a dar su cátedra, grité: ¡búsquense un trabajo y dejen de fastidiar al pueblo! y exploté en risa, tanta risa que lloré; mientras, los demás lloraban de coraje porque se les hacía tarde para llegar a sus empleos o lloraban porque su coraje era tal que estaban a un milisegundo de atropellar a los indignados padres de familia. No sucedió.

Hoy recorrí otra ruta, larga como pocas y llena de historia. Cines viejos que ahora son agencias automotrices, montones de personas llenas de arrugas como yo, signos de la batalla cotidiana contra el aburrimiento y la depresión. Pensé: ¿cuál será el remedio para ti y para mi, para ser felices y ya no decir felices, poder estar un poco más tranquilos y en paz? No encontré respuesta, me convencí de que no tenemos solución y necesitamos (porque hemos creado una necesidad) seguirle llorando al pasado, ese mismo del que nos quejábamos cuando era presente y ahora extrañamos. Seguir sientiendo que se murió, como cuando mi mamá (que en realidad es mi abuela), y seguir pensando que sigue conmigo y que me sigue consintiendo como a ningun otro de sus nietos y a ti también, porque siempre tuviste un espacio en su corazón. Aunque el pasado no me consintió ni cuando era presente ni ahora como pasado. Y veo que cumples 36 años en unos meses y no se que pasará cuando me toque a mi cumplirlos. Los veo tan lejos, pero están justo a la vuelta esperándome para decirme: ¿te acuerdas del 2010 (año del bicentenario) cuando te acordabas de 1997 y del 31 de diciembre de 1999 cuando el mambo de Pérez Prado en el Zócalo y tu llanto ahogado por tanta hipocresía? Pues ahora, a tus 36 sigues siendo el mismo niñete que en el 2010.

Esa es la política del remiendo. Todo está construido con base en adherir pedacitos sobre lo que está mal construido: un brazo aqui, una pierna aca, un poco de semen seco por allá y más excremento por aca y muchos sensaciones en donde no deberían de estar.

martes, 31 de agosto de 2010

Centavo

Ni parece que hace cuatro años fueron hace cuatro años, ni parece que hace un año estuviste aqui. Yo te extraño fuertemente como si fuera hace quince días. La distancia en el tiempo no importa si nos seguimos sintiendo tan inútiles como hace 10 o 12 años.

Me sigo sintiendo en un 31 de diciembre de 1997 y siento como si hubiera sido ayer cuando no fui a bailar con Pérez Prado.

Cuanto mierda he acumulado en este pinche enorme costal que ya me pesa cargar y que más me pesa recordar.

lunes, 30 de agosto de 2010

Quiero volver a ser un paraguas

Tenía mucho que no caminaba por ahí. Hoy fue un día lleno de nostalgia, como casi todos. Me tropecé con esto, maravilloso:

viernes, 20 de agosto de 2010

Tuiter

Si esto fuera tuiter pondría en menos de ciento y tantos caracteres: Emocionado porque ya tengo el doc de ATP a punto de verlo.

Como no es tuiter pongo: Estoy putamente emocionado porque al fin, después del frustrante intento de verle en el festivalito de documentales organizado por la Guayaba y la tostada, tengo en mis manos el documental de All Tomorrow Parties y me dispongo a verlo y oírlo a toda castaña.

Gracias.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Grandeza volumen 2

Ayer fue un día de total destrucción.

Destruirse con el ánimo de renovación es bueno. Despertar con dolor de cabeza y no saber en que hotel te encuentras también. Al amanecer y maldecir el día nuevo quedan dos opciones: no moverse y no levantarse en el día o despertarse renovado, tomar las llaves del coche y salir a aventárselo al primer automovilista estúpido de esta ciudad (no tardarás ni media cuadra en hacerlo). Ese afán de destruir mi auto y el de alguien más es mi miedo más profundo, se que moriré en un siniestro (como le nombran los ajustadores) pero no me parece lo más excitante ni me interesa estar mutilado y coger y correrme como nunca estilo Crash.

Por esoy hoy, cuando vi el camión enorme a un costado mio a punto de impactarme por haberme pasado el semáforo en rojo, sabía que era mi destino. Mi corazón desbordándose hizo que me aferrara al volante como si fuera mi último amor y el susto me mató antes que el impacto. Supongo que golpeo el pequeño auto rojo ese enorme monstruo cargado de ira y testosterona, igual que el gordo moreno de 1.80 y 125 kilos que lo conducía. Los vidrios volaron y lo primero en destrozarse fue mi cabeza al impactarse contra la ventanilla, misma que se rompió al tiempo que mi craneo también. Los vidrios y la sangre volaron (en este momento entra un plano secuencia combinación entre horror, belleza y efectos visuales, el automóvil siendo destrozado en una toma trasera del mismo, la cámara rotando en 270 grados alrededor del pequeño polo rojo. El momento crucial es cuando la cámara se situa al costado de la puerta del conductor, en este caso yo, y se capta precisamente cuando mi craneo es destrozado por la ventanilla, y el tractocamión entra como niño hiperactivo a la cocina de su casa, muy norteamericana, claro, dejando sucio todo el suelo porque viene de jugar a la pelota en el parque de baseball... justo así entra el camión por la portezuela derecha, la toma continúa en 270 grados dirgiéndose al frente del vehículo destrozado, al posicionarse justo frente a éste la imagen es potenciada dada mi mirada, que sin importar que estoy muerto ya, tengo los ojos clavados en la cámara y un par de lágrimas escurren por mi mejillas... en este momento es cuando el público se sale y los sanguinarios esperan chorros de sangre muy a la oriental, la cámara continua su viaje para continuar los 270 grados exigidos, los siguientes 90 grados restantes se van entre chatarra apachurrada y sangre que salta, de manera muy sutil, jugando entre los vidrios, como si fuera un ballet impresionantemente sincronizado, lleno de belleza, coordinación y presencia. Cuando se terminan esos 90 grados restantes, múltiples tomas entran en juego para saciar más al espectador para concluir, muy a lo amores perros con el coche humeante y una toma del cinturón de seguridad lleno de sangre... finalmente el cinturón no sirvió de nada y terminé muerto) la gente se arremolinó y la culpa, toda la culpa la tuvo el camionero según los que pudieron ver el impacto, porque es prácticamente imposible que ese pequeño y menudo hombre que sonrió hasta el último momento, aun bañado en lágrimas pudiera ser capaz de pasarse el semáforo. Ahora todo eso no importaba, sólo importaba detener al asesino.

La gente lloraba entorno a mi vehículo y los bomberos luchaban infructuosamente por sacar mi cuerpo inherte de entre la chatarra retorcida. Los bomberos, como nunca había sucedido jamás, no paraban de llorar mientras intentaban sacarme de dentro, el llanto dificultaba cada vez más su operación y cuando llegó la ambulancia no pudieron siquiera cargarme porque parecía que alguien había picado toneladas de cebolla.

Nunca supe en que hotel me quedé dormido, hoy pensé que quería comerme el mundo y ser el más grande de entre los grandes. Finalmente sigo siendo el mismo tipo stalker, ansioso que algunos llaman gafapasta y otro fracasado que disfruta de tener en vinilo el Three Imaginary Boys, para mi, el mejor disco de The Cure.

martes, 17 de agosto de 2010

Grandeza

Me gusta que alguien más reconozca mi grandeza... aunque haya sido yo mismo disfrazado de alguien más.

lunes, 16 de agosto de 2010

Vacaciones Permanentes

Y si, estoy en vacaciones permanentes.

Soy el parásito que no te gustaría ser pero lo envidias. Soy el que idolatras a escondidas y que, a obscuras, debajo de tus sábanas y cobijas, piensas en mientras jalas tu falo vorazmente.

Estoy eternamente de vacaciones, sin nada que hacer, aburrido, sin destino, menos futuro. Esperando que todo venga a redimir y sin hacer nada para merecerlo.

Algo nos recompenzará a todos, de eso estoy seguro. Finalmente contestarás todos los mensajes que te he mandado y no te has tomado la molestía de revisar, si quiera.

sábado, 31 de julio de 2010

Ceremonia

Este es el peor sábado de mi historia, que de por si triste, a partir de hoy se decreta más y más triste. No suelo ser una persona que ande por la vida llorando y dejando su tristeza a merced de las más infames sensaciones de lástima de los observadores de mi vida (aún quedan algunos), pero el día de hoy ha sido una puta caída infinita, tan puta como todos los recuerdos acumulados en 27 años de fracasos. Que pena.

domingo, 25 de julio de 2010

Enterrador

Desde el 22 de septiembre del año pasado no tenía ese sentimiento de soledad tan hondo, tan profundo que podrían sepultar a mi propio padre en ese agujero inmenso, tan hondo, tan profundo que podrían sepultar a todos mi viejos amigos* que he perdido por mi culpa, por tú culpa... porque está de moda culpar a los demás por la culpa de uno mismo. Somos tan desesperadamente inmaduros que queremos que los demás se enteren que soy un perdedor por culpa de alguien más, nunca de mi mismo.

El sentimiento de soledad está tan hondo, tan profundo... que me ha tragado a mi mismo, me ha devorado como alguna vez intenté devorarte pero mi canibalismo no me dio más que para lamerte y para lamer a todas esas que he lamido pensando que son tú y no he estado tan equivocado, todos tienen tu cara y tus ojos y tus manos y tus pies y todos, absolutamente todos, me escupen a la cara y me dicen: estás solo.

El sentimiento de soledad está tan hondo, tan profundo... que mis amistades han perdido el interés por mi, sólo quedan unos cuantos, dos que tres pérfidos que saben que pueden sacar provecho de la situación, provecho de esa amistad leal que nunca ha fallado más que a los que le han fallado. Provecho de un amor insuperable e incorrompible, provecho, tanto como el que yo he sacado de ellos mismos. Un estira y afloja lleno de amor. Una masturbación entera y eterna, llena de placer, gozo eufórico, risas, piel de gallina que jamás se correrá, porque cuando me corra, me habré devorado a mi mismo y lo que comenzó como un hoyo, lleno de soledad o una soledad, tan inmensa como un hoyo, desaparecerá. Nunca fui precoz, ni en el sexo, en el alcohol, ni en las conversaciones... mucho menos en las amistades.

El sentimiento de soledad está tan hondo, tan profundo... porque nunca aprendí a fumar y a mis 69 años sigo siendo un viejo sin estilo, porque el estilo es para aquellos que fuman por las calles de Milano, gabardinas amplias, sombreros míticos y miradas escondidas detrás de gafas oscuras y ojeras imponentes. Yo no pertenezco a tu equipo, lleno de estilo y seducción, yo soy más de los que miran la vida pasar, molestos consigo mismos y molestos con el mundo entero... ¿porque si estoy molesto conmigo mismo, cómo demonios voy a estar bien con los demás...?

El sentimiento de soledad está tan hondo, tan profundo... que sonrío todo el tiempo, esa sonrisa miedosa que me ha caracterizado por aparecer cada que la cago (aunque la cago todo el tiempo, tampoco sonrío todo el tiempo). Te culpo a tí y a tí por este último error. Nunca habría errado, pero quería sentirme el payaso, el amable, el seguro y el que sabe comportarse de una u otra manera. Me odio ahora por eso y poco a poco me perderé de los demás, nunca de ti, y veré si existe un progreso en todo este pretencioso auto martirio. Los elementales* perduraran porque son como la lluvia, te hacen sentir más miserable, te hacen sentir más feliz, te hacen sentir cómodo, te llevan al camino indicado... hacen que el sentimiento de soledad cuando está tan hondo, tan profundo... que podría ser el enterrador de mi padre dentro de mi mismo... parezca que es más hondo y más profundo pero cuando estás dentro de él a punto de ser devorado por tu propia soledad, tan honda y tan profunda, prendan una vela o una lampara o enciendan el interruptor que está debajo de tu lámpara favorita (la misma que tardé semanas en instalar) y al hacerse la luz, en ese hoyo tan hondo y tan profundo y tan oscuro, exista una televisión, un reproductor de dvd y una cama, todo lo justo para sentarte a mirar la película de tu existencia al lado de quien siempre debes de estar, porque ellos... tan pérfidos y tan solos y tan profundos, siempre quieren estar a tu lado para que ese sentimiento de soledad, tan hondo y tan profundo, sea el lugar más placido de todos, sin importar que mi propio padre haya sido sepultado conmigo.

*Los viejos amigos fueron alguna ocasión una suerte de elementales pero dejaron de serlo por un extraño suceso en el transcurso de nuestras vidas...

miércoles, 14 de julio de 2010

Fiasco

Tus botas tan negras y tan largas son emocionantes. Me marcan el pecho como me marcan los muslos cuando caminas sobre mi. Kinky boots te he dicho muchas veces y con decir eso sabes a que me refiero y que es lo que quiero.

La fiesta fue un fiasco. Siempre cuando decías que se sentían la mano de Dios que ha venido a extender mi vida pensaba que era una broma de mal gusto, como cuando pretendo ser el enviado Dios y lo se todo para finalmente no poder contestar nada. Todos con sus caras estiradas y sus sonrisas supuestamente cordiales. Mi estridente risa y mis comentarios vulgares fuera de lugar estaban por primera vez... fuera de lugar.

Al salir el GPS por primera ocasión nos perdió, nos llevó a ese lugar nevado y maravilloso del cual no queríamos salir. Era como un sueño. Un oso polar jalando un trineo, una alberca de aguas termales en medio del clima gélido, todo cubierto por un domo enorme para mantener el calor y que nuestras mascarillas de barro perduraran. Edificios enormes e inmensos en medio de la sierra y de la nada, sólo edificios enormes e inmensos, sin sentido alguno.

Sin sentido alguno podría ser el título de algún grupo de pop, de esos que te gustan a ti, de esos que no me gustan a mi. Pero así ha sido el sentido de mi vida, una vida sin sentido. ¿Y cuando algo puede tener sentido cuando no le has querido dar ninguno? Esas decisiones* finalmente terminan afectando, la decisión de no tomar decisiones. O tomarlas, pero no acertadas. Y si, "cuando tomo una decisión... soy peor que Na.po.le/ón" (así, entrecortado... sollozando)...

Llevo tantos días sin escribir, era lo único que me gustaba. El gusto está desaparecido. Quisiera ver a esas dos personas que tiene mucho que no veo (que ustedes saben quienes son). A ellos dos podría confundirlos con lo que pasa por mi cabeza. Ella sabría que sucede en mi, aunque jamás entendería lo que digo, estaría de acuerdo con todo y finalmente terminaría tomándome una instantanea... seguramente tronando bolas de plástico. Enormes bolas de plástico. Él... él seguiría asombrándome con su impresionante capacidad para caerle bien a la gente, para conversar con todos, hasta con las piedras y arrancarles una sonrisa o una palabra. Beberíamos hasta desfallecer (cosa que no he hecho... con él, al menos) y encontrarnos tirados por ahí, porque él es dueño de todo el mundo así que si me tiro aqui o allí, no importa él sabe donde estás. Ellos harían que regresara todo lo que he perdido, todo lo que está ahí pero no se donde.

Gina no es la maravilla que decías que era, cuando menos no físicamente. Tal vez después de una larga conversación sea capaz de que me ausculte lo que ella quiera. Aunque en este momento soy completamente incapaz de conversar con alguien, soy como esos niños que dejan de hablar porque no hay necesidad de hacerlo... para cuando existe nuevamente la necesidad de hablar, se dan cuenta que han olvidado como hacerlo.

He descubierto lo que me ha sucedido. Me he olvidado de hablar (fiasco).

*Decisión es una de esas palabras que si repites mucho pierden sentido.

sábado, 22 de mayo de 2010

Insomne 2

Ya mejor esperaré a que amanezca para irme de aquí. La paranoía bajará y supongo que también la comezón. El calor es como una especie bochorno que sube del abdomen y se deposita en la coronilla, casi tan similar como cuando te corresponden esa mirada de amor que nunca en tu vida te había salido, todo era morbo y placer.

Últimamente me ha gustado denostar mi propia persona, hacerme menos y automutilarme. Es el principio básico para estar un poco más cerca de donde estoy ahora, tratar de comprender. Sino fuera capaz de hacerlo, sería el mismo de siempre, con sueños de arrogancia y aires de grandeza. Quien sabe, tal vez resulte.

Siento que te acosan y me incomoda un poco (siempre quise hablarte). Porque yo siempre fui tu acosador por excelencia. Pero no sólo era tu acosador, también me gustaba acosar a todas aquellas que me dirigían la palabra. Finalmente acabábamos enamorándonos unos de otros y odiándonos unos a otros. Es el principio básico de la comprensión de la existencia, es por eso que lo hacía, para intentar entender como es que pueden llevar una vida tan complejamente vacía (así como la mía).

El problema radica en la falta de sueño y la impotencia matutina de escucharte gritarme por la ventana. Tus fauces emiten un sonido atronador que soy incapaz de enmudecer, como tantas veces lo hacía antes, pero entiendo que es la manera en como te vuelves terreno y te olvidas de la tentación etérea. De manera incómoda te estás convirtiendo en lo que yo quise que fueras. Aunque te sigas quejando de la verborrea que te incomoda y te deja anonadado. Finalmente todos somos unos niños intentando ganarle terreno al otro, como una pequeña guerra por ver quien de nosotros es más mediocre... quien puede dormir menos.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Insomne

En que momento me perdí y terminé escuchándote mientras estoy sentado en la taza del baño y sin papel higiénico.

El dolor es impresionante. El aire espeso que no me permite ver. Caliente y asfixiante. Casi completa obscuridad con una tenue luz roja ambientando. Humo que calienta más el lugar, olor a cigarro. Estoy ligeramente borracho, lo suficiente para caminar de lado y lo suficiente para acordarme de esto mañana. Sudo, sudo hasta de los pies y toso, toso con fuerza como si me ahogara y aspiro el poco oxígeno que queda en el lugar. Mi piel está caliente, no es ese calor sexual que quisiera (aunque creo que ese calor ha pasado hasta un tercer plano). Comienzo a entender que me estoy volviendo loco porque comienzo a escuchar las voces de antes que intentan guiarme, tal vez desviarme. También pierdo fuerza, la falta de cordura me hace perder la fuerza. Olvido porque estoy aqui... ¿por qué estamos aqui...? Estoy perdiendo el sueño y me estoy perdiendo a mi mismo de mi mismo y de los demás. A veces quisiera reírme de todo y tomar un café, el que nunca me invitaste, y pensar que sigo siendo de ti...

Entro al baño para intentar refrescarme, me observo y no soy al que estoy viendo; -¿te ha sucedido lo mismo?- te pregunté hace mucho tiempo y dijiste que no. Me embarro toda el agua que más bien parece engrudo, me duele cuando toca mi piel, la que siempre despreciaste. Vuelvo a verme, se que hice mal y no se como remediarlo porque tampoco se qué fue lo que hice mal. El intendente estira una toalla aspera que hace arder mis pómulos y tengo miedo de volver a mirar al espejo y ver a ese desconocido que se supone que soy yo pero que estoy seguro que no soy yo. Estoy desesperado de no saber que hacer, de tu distancia y de tu indiferencia. Estoy intentando pero tampoco creo intentarlo demasiado.

¿Hice algo mal? Te extraño como se extrañan los zapatos viejos. Pero también me engañaste, aún cuando dijiste que era un privilegio ser engañada por mi. Al salir siempre supe que estaba sólo. Tus viejos cuidados y esa vieja ocasión en el sótano de nuestros recuerdos, de nuestra cabeza, quedaron olvidados... por ti, no por mi. Yo aún recuerdo cuando dijiste que era perfecto. Ahora en dónde quedaron esos susurros y el frio de la mañana. Todo es calor, asfixiante y enfermizo; todo es calor, hiriente y confuso.

lunes, 26 de abril de 2010

Never let me down again

Nunca he sido un buen amigo; soy hipócrita, grosero y me burlo de tu corta habilidad verbal y de tu dificultad para entablar una conversación inteligente (poco digna de la mía). Camino con arrogancia trantando siempre de hacerte sentir menos y disminuir tu presencia a grados infinitecimales. Desprecio tu persona y tu supuesta virilidad de la cual estás levemente orgulloso.

Te recuerdo con el ínfimo impacto con el que se recuerdan las miradas cualquiera que se cruzan por la calle. Tu vida misma es como unos ojos pálidos y poco coloridos... quisieras ser un par de ojos destacables de entre el vulgo. Aunque, de manera insólita, recuerdo la última ocasión que la pasamos juntos, posiblemente fue por la impresión que causó en ti la manera en cómo me conmoví por algo que jamás habría movido las entrañas de alguien. Creo que cometí el error de mostrarme ante ti como realmente soy... en ese momento me descubriste, sin querer, tendiste una red para atraparme en mi momento más vulnerable.

- Hipócrita- gritaste al público. Yo, conmovido hasta las lágrimas (como ya lo había dicho), fui abrazado por la audiencia que esperabas que te abrazara a ti, ese que me brindó el calor más fuerte, el calor que sólo era provocado por la presión de tu sexo sobre el mio, cuando tus débiles brazos arremetían contra mi espalda arañando la espina que sube toda esa perversidad que finalmente se libera en tu boca a manera de grito que siempre cayé con mis manos (me daba asco la manera en como tu rostro se deformaba cuando yo sólo estaba intentando saciarme, obviamente, sin saciarte a ti). Entonces un hedor emanó de tu interior, deslizó de entre tus piernas ensuciando tus medias y pariendo un engendro llamado envidia.

(...I hope you never let me down again)

Cuando sonó Ziggy Stardust interpretado por Bauhaus (todavía recuerdo el Crackle que intercambié por un horrendo disco de Angra a mis 15 años) subí el volumen hasta que mis oidos no escuchaban el sonido de la sirena que corría a nuestro costado e intentaba pararnos. Volamos como el viento mientras tu, histriónica como siempre, movias tu hermosas piernas frente a mi distrayendo de lo realmente importante: tu sexo.

Todo aventaste por la ventana, la vida, la muerte y mi corta experiencia. Todo quedó regado en el camino, la sirena se cansó y se unió a nuestra peregrinación, dejó de gritar.

El último coctel fue el que nos mató. La duela estaba pintada para recibir nuestro sudor y dices que así fue. Entre sueños recuerdo las burlas y los jaloneos, dicen que existe evidencia de esa noche. Yo perdí la noción del tiempo y del espacio. Amanecí como amanecen los perdedores: sin memoria, sin recuerdo, sin virgnidad y sin ti.

lunes, 12 de abril de 2010

Tuiter

Sobre mi comentario en Alt1040

Es triste pero cierta tu aseveración acerca del mal uso que damos de una red que bien podría tener una función impresionantemente benéfica, pero estoy en desacuerdo con esa dura oración "Si así están los mejores, cómo estarán los demás".

La moda del teléfono celular inteligente ha generado un uso inadecuado de la red social. Menos de una quinta parte de la población puede acceder a un teléfono como esos en este país y la mayoría los ocupa para el tuiter y sabes, el grueso de esos usuarios, adinerados y despreocupados, no tiene ni la más remota idea de el uso correcto de algo como el tuiter. Una parte importante de la población joven y pensante está, hasta cierto punto, desinteresado en ese servicio dado el uso que se le da y los intereses propios de cierto sector (como #internetnecesario).

Ese otro sector no está de acuerdo en luchar desde un bunker detrás de un imac o en un blackberry para hacer más llevadero el tránsito para salir de Santa Fé. Sonaré mediocre, tal vez populista incluso, pero todos aquellos que no somos medidos por tuiter viajamos en metro, leemos durante el trayecto y ocupamos las redes sociales para comunicar inconformidad vía blog (aún), inconformidad de vivir en el tercer mundo, felicidad de darle una linda cara a esa misma inconformidad (por contradictorio que suene) y todo eso que tenemos para vaciarnos, para sentir una catarsis al escribir, no cabe en mediocres 140 caracteres.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Envidia

Del viaje a Las Vegas no me quedó nada, si quiera el recuerdo, ni una pinche foto me dejaste. Parece que te las tragaste todas. No recuerdo ni mi intento de trascendencia... sólo te recuerdo diciendo "que ganas de trascender a lo pendejo".

Momento Mathias Goeritz: es el generado por la impresión de un montón de edificios apilados uno sobre otro, un pedazo de cielo azul, más azul que tus ojos; luz enceguecedora y asesina de una cruda mortal. Droga mortal y capaz de hacerme ver todo en tercera dimensión, sin gafas ni películas de segunda con costos de película de Chabrol en Hollywood visto en algún rincón madrileño. Finalmente, perderte en ese campo inmenso de piedra y lodo arquitectónicamente perfecto y sentirse más mierda de lo mierda que eres, es la autodestrucción de la autoestima, es el hundimiento en el hoyo del hoyo.

Para Adrián. Viajador sin descanso. Hombre de Bop, diría Kerouac. Aunque más Sal Paradise que nunca, se está volviendo loco, antes de que sea por completo sería bueno que lo conocieras, si es que queda un alma aqui.


Mi más atinada lectora dice que no estoy concluyendo nada. No doy un buen punto final. Sigo sin poder cerrar las ideas, querida. ¡Algún día me volverá la cabeza a la cabeza!

jueves, 11 de marzo de 2010

Último

La palabra "última(o)" suele ser tan dramática. Como el último adiós, la última caricia, la última vez que me corro dentro de ti, el último beso (fatídico; aquel que te brindará tu muerte anhelada), la última cerveza antes de ser "engranjado", el último día en el trabajo, la última vez que te vi, el último gallo. Todas con una carga emocional excesiva. Toda emoción, por irrelevante que sea, tiene un peso específico trascendental en las personas. Algunos, incluso dirían, pecan de ridículos (¿pero quiénes pecan de ridículos, las personas o las emociones que generan las personas?).

Olvide que iba a platicarte. Sólo recuerdo que era alguna explicación referente a la sensación de tocarte. No sólo a ti. Tocar la piel, el contacto piel con piel es una sensación maravillosa, pero he olvidado que es eso, tanto que olvidé que escribir.

martes, 2 de marzo de 2010

Subterráneo

Qué chingados hago aqui mientras tu estás allá. Le doy vueltas y vueltas al vaso que no me he podido terminar desde hace dos horas, todos están sonrojados ya y sigo mirando la mesa en donde nos sentamos la última vez que vinimos a este lugar. Mis viejos acompañantes ya ni dicen nada, saben que soy un amargado (aunque suelen confundir el término de amargado con burlón) y es por eso que ya ni me llaman por teléfono y tampoco quieren saber de mi.

Hoy hubo un error, fui invitado por una grave falla que fue reprimida con una mirada inquisidora. La chica que me invitó, de falda corta y piernas gordas seguro quiere guerra, yo ya tengo suficiente con la que libro a diario conmigo mismo, dentro y fuera de mi, dentro y fuera de las cobijas, dentro y fuera de mis manos, dentro y fuera de mi cabeza, dentro y fuera de los pantalones ajustados, las botas a la rodilla, la licra sin ropa interior de todas esas que alegremente me reciben perniabiertas después del pactado depósito de efectivo.

Decido mirar a los que no me quieren con ellos y una sonrisa más que forzada sale de su rostro, me duele la cabeza y prefiero despedirme. Insisten, parcamente, en que me quede. Digo agradablemente (con un agrado real, no forzado; lo sienten y se incomodan. Agrado agradecido de la no invitación. Tanta es la incomodidad que sueltan el llanto. Mi mirada rebozante llena de ira, angustia y dolor convertida en una sonrisa, la mejor que han recibido y recibirán la interpretan como el peor de los errores en sus tiernas y dulces vidas) hasta luego y dejo un billete de Sor Juana debajo de mi vaso. Doy la vuelta y escucho los tacones del destino: piernas gordas, falda corta viene detrás de mi.

Debajo de ese viejo farol mi chorro salió desviado por sus manos, se lavó sus manos con mi lluvia cálida y dorada. Paseó sus dedos delante de mi y después, cuando finalmente la llave dentro de mi alma se cerró, secó sus dedos con el aire que esta fria ciudad le proporciona, como una secadora automática. Después, olió su mano, secó el resto con mis güevos, volvió a olerse la mano y me tomó del brazo: el metro está a la vuelta, con suerte alcanzamos uno de los últimos trenes.

Al entrar, nosotros éramos la mala vida. Bajamos unas escaleras chiclosas que parecía que querían arrancar nuestros pies. Esperamos la llegada del tan esperado vagón del metro, me dijo: quieres emoción, vámonos hasta atrás. Pensé que nada podía perderme ni pasarme, ya te había perdido, ya habías pasado la estación de mi habitación.

Al despertar tuve la bendición de no tener que mirar su rostro desaliñado ni ella el mío. El lugar no olía tan mal como otras ocasiones y cuando me senté en la cama pensé que me habría dejado el desayuno listo junto con una nota: es el mejor sexo que he tenido en toda mi vida, gracias. En cambio, encontré mi cartera vacía y un mensaje que decía: te lo mereces por pendejo. Supongo que fallé, nuevamente fallé.

Me dejó sin el dinero con el que pensaba desayunar. Entré al baño y estaba sució, con asco lo limpié como pude, vomité.

Ya instalado en la regadera pensé en tus últimas palabras: no se que es lo que estoy haciendo, tu tampoco. Pero si se que no eres suficiente para mi, además cuando no se nada de ti, estoy tranquila. Voy a preparar de comer, ¿gustas?

miércoles, 3 de febrero de 2010

Mensaje #1

Tu bien sabes para que sirven los Ramones; ese bato con la verga enrollada bajo el licra ajustadísimo y los ojos pintados. Usa el rock para trabajar unas tremendas piernas depiladas... ¡hermosísimas!

Falso Contreras

miércoles, 20 de enero de 2010

Victoria

Y se abrieron las puertas ante su ser, el cerrojazo fue impedido... todo estaba a sus pies.

¿Qué sucede cuando eres una persona acostumbrada a perder y no tienes la certeza de la obtención de una victoria? Siempre he perdido y nunca he ganado... lo que la gente llama victoria está tan lejos de ser tangible y próximo a mi de la misma manera en qué la mujer "testículo de Jehova" que todos los domingos me despierta por las mañanas, está tan cerca de su soñado falo, ese mismo que no le deja dormir y hace que un líquido viscoso, espeso y de un olor excitante emane, penosamente, de entre sus piernas.

Soy como el defensa camisa número 4 que en toda la campaña no ha sido superado por el delantero rival y qué, al ser campeones, no se le reconoce el mérito de ser duro y fuerte como una pared.

Soy como el empleado de mostrador en las zapaterías la luna que permite se eleven las ventas gracias a su verborrea fascinante y la manera en que pone el zapato en el pie de varicosas jovencitas de la zona oriente de la ciudad capital. Polvorientos zapatos para polvorientas calles. El gerente se adjudica el gol ante el grasoso patrón.

Soy el burócrata que crea, a fuerza de desvelo, un plan nuevo de trabajo a desarrollarse en esa vieja oficina oxidada por los sacos de solapa ancha, la música de Sandro y perfume Drakkar de 1982, que a regañadientes es aceptado por el jefe para que él después se pare el cuello frente al jefe de departamento.

Nunca fui, como la mayoría del clase mediero frustrado y agazapado, enseñado a ganar. Más bien estoy amaestrado a guardar silencio. A meter las manos en los bolsillos de la decepción y agachar la cabeza ante la hidra inmisericorde dueña de la verdad más mentira que ninguna y yo, por mientras, miro el poco lustre de mis zapatos al tiempo que me trago toda mi inseguridad y mi coraje para ir a depositarlo en la noche a mi mujer y a mis hijos... a mis hijos a manera de golpes y gritos bañados de saliva con hedor a alcohol y a mi mujer en pellizcos por todo el cuerpo, mordidas salivantes y manos duras como piedra por su cuerpo desatendido, durante un frustrante acto amoroso para ambos. Ella deseosa de telenovelismo nacional y yo deseoso de ideales y prototipos tan próximos a "América" y tan lejos de Cabeza de Juárez.

Se perder. Nunca, jamás... he entendido el concepto de victoria.

sábado, 16 de enero de 2010

Fornido

Hasta que cumplí 32 fue que di mi primer beso y no fue con ella con la que pude "desflorarme" a los 34.

Siempre fui tímido, gafas grandes para disimular mi pena y enaltecer mi ego. Bravucón y hablador como siempre. De niño mi complejo fue ser gordo y le decía sollozando a medio mundo que estaba gordo y me decían tíos, primos mayores, mamás, papás, abuelas y abuelos: "no hijo, como crees, sólo estás fornido".

En la escuela básica aprendí a fogearme como los grandes. Tuve dos grandes amigos de sexto grado mientras yo iba en primero. Ellos decían en lo que debía de fijarme, como debía comportarme y qué es lo que le gustaría a las niñas para cuando tuviera esa edad... edad suficiente para fijarme en ellas. Yo les miraba atónito y emocionadísimo mientras ellos sacaban toda su galantería frente a mis ojos. Eso me convirtió en lo que pretendí ser que ahora mismo no soy, tanta habladuría sobre sexos jóvenes, piernas débiles apenas en formación, ponitails, calcetas a la rodilla me abrumo de tal manera que quedé inválido de por vida.

Años me dediqué a decir que tal o cual persona había pasado por mis manos y habían probado las mieles de mis fluidos corporales (sudores, secreciones y en el más perverso de los casos, excreciones). Todo mundo aseguraba mis conquistas sin tener la precaución de ir a cuestionar a quien, según yo, había sido mi víctima.

Todo el tiempo andaba sin quitarme esos gafas obscuras que me distinguían. Y no los tenía porque fuera uno de esos chamacos escuálidos disque a la moda como los de ahora, no. Más bien fue por qué la Boing, esa vieja marca de bebidas refrescantes, sacó un modelito igualito a wayfarer y coincidió que mi padre, hombre famoso por sus radiantes motocicletas harley davidson motor de 1200cc. con un escape sonoro en todo el barrio, tenía unas iguales y según él, eran propiedad de algún esposo de aquellas hembras a las que él, fogosamente, había calmado su pasión. Seguro él salía corriendo agónico/orgásmico desnudo de la habitación de alguna afable norteamericana siendo perseguido por uno de esos tantos rednecks sureños pero seguro, justo antes de brincar por la ventana, había agarrado esas gafas de algún saco del hogareño esposo como trofeo personal y en calzoncillos manejado sus 1200 centímetros cúbicos de perversión sexual con sus wayfarer puestas.

Mi padre, fanfarrón como yo, quería lo mejor para mi, me los heredó. Yo escondí por años mi hipócrita mirada espantada para mostrar una fachada mucho más agresiva y fuerte, todo gracias a unos rayban de algún militar de segunda que regresó a su casa con una bala metida en el culo propinada en una fallida guerra en el oriente.

La curvilínea mujer que me hizo perder mi virginidad era como 6 años menor que yo. Yo para ese entonces había perdido mi toque de gañán oculto y todo mundo sabía que era un perdedor. Una cana en la patilla, arrugas cercanas a la comisura de los labios y unas ojeras del tamaño del atlántico me hicieron sentir débil y me di por vencido... jamás volvería a ser el hipócrita géminis del pasado.

Ella, en cambio, era una roja cereza. Eso me traía a la mente el par de cerezas que tenía tatuadas en el hombro. Una mariposa en el abdomen tapando una estrella y una enredadera turgente subiendo por sus duras y moldeadas pantorrillas, dignas de la mejor alumna de Pina Bausch. Rapada de los costados, flequillo a la Bettie Page. Era mi más grande sueño húmedo. Yo... yo ya no usaba gafas obscuras. Usaba unos fondos de botella adquiridos en la óptica del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación.

Ella vivía debajo de mi... no debajo de mi sexo, ya así lo hubiera querido. Justo el piso debajo era el lugar de los más grandes escándalos de esa vieja calle. Fiestas, tipos, tipas, borrachos, junkies, rockabilleros, deathrockers, tatoohunters y demás lobos nocturnos pasaban por su lugar. El mio sólo olía a incienso de dos pesitos que compré en el metro y lo más rudo que sonaba era el acetato que me regaló mi hermana de Marc Bolan, el repertorio ocupaba a Perales, Serrat y Sabina. Imaginaba como podría autoerotizarse frente a su espejo de cuerpo entero, yo compré uno igual cuando vi que llegó acompañada de un tipo fuerte y grande cargándolo. Mi pena era verme de cuerpo entero con carne en donde no debía de haber, ojos pequeños y un abdomen predominante. Me repetía a mi mismo... no estás gordo, no estás gordo... estás... fornido!

Yo la seguía constantemente, era mi perdición. Más de una vez nos cruzamos de frente para que yo rápidamente agachara la mirada. Nunca me vio hasta que tuve ese descuido, me topó en la barra de ese horrible bar, donde iban puros pendejos a escuchar música horrible, yo sólo iba por seguirla por saber su onda, me topó jugando con un montadiente. Cuando sentí su mirada era muy tarde, me congelé al darme cuenta que venía hacia mi... extrañé como nunca esas viejas gafas obscuras que se exhiben al lado del libro de Paulo Coello que recibí en el intercambio de la oficina y del de El código DaVinci que el único amigo que tengo tuvo a bien forzarme a leer. Allí en esa repisa que compré para poner mis glorias literarias puse los lentes... para recordar mis glorias pasadas... esas que nunca sucedieron.

martes, 12 de enero de 2010

Tentación

Siempre que escucho el agua caer me acuerdo de ti... Hay tantas cosas que quisiera olvidar y la memoria sigue empecinada en recordarme recordarte. Ahora cada que la regadera se abre me acuerdo de ti y tus pies calidos dejando huellas vaporosas sobre el azulejo azul. Tus piernas firmes y esas pantorrillas bien marcadas de puntitas después de un tiempo de sentir el frio del piso. El fin de las nalgas tu tatuaje en forma de toro entre la espalda y los primeros centímetros de la curvatura natural... naturalmente excitante. La espalda y el canal vertebral que divide al amor de la lujuria hasta los hombros y brazos que tantas veces se tensaron al tomarme de la espalda o de la cintura, dependiendo nuestra amorfa posición.

La primera vez que me entibiaste el agua fue cuando te conocí. Mi pudor no me dejaba caminar sin quitarme la toalla. Prometiste tapar tus ojos para no verme y así poder bañarme, tus manos tapaban un ojo si y un ojo no. Nuestras risas que posteriormente se convirtieron en besos para terminar en gemidos terminaron con todo.

Sigo perdiéndome buscándote. Sigo pensándote cuando no quiero hacerlo. La última ocasión que fue así busqué consuelo en viejos conocidos. No encuentro a ninguno tan actractivo como a ti.

La música es lo más parecido a ti... llena de clasificaciones y sin poderla acomodar en un sólo lugar. Todo tan distinto pero tan parecido que cuando busco un título no se por donde comenzar y finalmente acabo preguntando: ¿cuánto cobras, preciosa?

domingo, 10 de enero de 2010

New Grave

Mi vida está en un momento de incomprensión, abismal incomprensión. No me adapto a nada, me hago viejo y todo cambia (como Bowie me resisto a creer que está pasando). Me refugio en la música de hace 30 años o más. Las tardes sombrías y nubladas me dan un poco de tranquilidad, que ciertamente no llega a ser felicidad. Dentro de uno de esos horribles domingos se me ocurre frecuentar por internet esos viejos textos musicales que procuraba cuando joven. Mi sorpresa fue grande: están reciclando el sonido que me vuela la cabeza y me da un poco de corduda: new wave/post punk y todos sus anexas (entiéndase: synth/goth/deutschwelle/futurepop/ebm/shoegaze/dreampop/nowave y un largo setentero y ochentero etc.)

Esta copia sabía que llegaría pero no esperaba que fuera tan rápido, además de que me hacía la chaqueta mental de que llegaría con la calidad adecuada para tan abrumador concepto. No fue así.

Esta tarde se la he dedicado a escuchar y poner mucha atención a bandas como Ipso Facto, S.C.U.M., Selfish Cunt, The Violets, Televised Crimewave entre otras tantas que me faltan y que mi cerebro será realmente castigado hasta las diez de la noche. Todas ellas con grandes nombres que me remitiría a grandes nombres ochenteros pero todas, absolutamente todas carentes de identidad y originalidad. Con originalidad no me refiero a que reinventen un sonido o que le den sentido a la vida de muchos generando algo antes jamás logrado, no. Esperaba que si iban a copiar géneros tan ricos en sonidos y elaborados en letras, presentaciones en vivo vigorosas y polémicas, llenas de personalidad por parte de los ejecutantes, cuando menos pondrían ese cereza del pastel musical: espíritu y pundonor. A las nuevas generaciones nos falta eso, tener un poco de ganas de hacer las cosas bien.

Todas estas nuevas bandas citan como influencia a Birthday Party, Suicide, PiL, Throbbing Gristle, Cabaret Voltaire y encuentro una gran serie de incongruencias. Un conocedor de la música escribe en una publicación: "Son comparados con Cabaret Voltaire pero ellos prefieren ser emparentados con Throbbing Gristle". La linea entre una y otra banda fue la parte experimental, los dos son precursores del industrial pero con Cabaret Voltaire incluyendo sonidos que podrían conciderarse posteriormente Techno, mientras los segundos siempre se mantuvieron en la linea de la total experimentación (como podemos escucharlo en el 20 Jazz funk greats). Una de estas bandas comparadas con los grandes precursores industriales suena a toda esa bobada indie que no se cansan de tocar en Ibero. Cosey debe estar purgando alguna condena por ser comparada con semejante aberración. Otra de las bandas se auto nombran No Wave, género que no duró más de cuatro años y que ninguna banda actual se animaría a tocar como tal porque ahora se persigue el dinero y la fama. Los No Wave buscaban el arte, eran poetas, escritores, jazzistas y sobre todo, personas interesadas en trascender al sonido no a la fama. Esto me suena más a Placebo (años emo) que a Teenage Jesus.

No estoy en contra del reciclaje, pero podría ser tan digno como el industrial y el ebm. Bandas como Front han tocado durante más de 20 años sin bajarse de ese tren, mientras Feindflug, relativamente nueva, da un ligero aire de esos años pero con su personal toque, ese toque que algunos conocen como guevos y que algunos otros llamamos como originalidad (la originalidad en este mundo que todo lo ha conocido menos el fin, es complicado).

Mi molestia es incongruente como mi vida misma. En unos meses defenderé a alguna banda (posiblemente a S.C.U.M.) considerando que su nivel creativo está casi acercándose Alien Sex Fiend y que su inclusión en la programación de esos pocos hoyos rescatables, de esta ciudad que está en el hoyo, está más que justificada y que los puristas deben callar y escuchar. Nunca fui purista, defendí lo indefendible tragándome mis propias palabras, pero esto por el momento no puede defenderse.

No puedo esperar por el momento en que esto sea programado en estaciones de radio y nuestra copiona ciudad esté lleno de adevenedizos y buscadores de personalidad británica en medio de un radiante sol azteca.

jueves, 7 de enero de 2010

Optimismo

Me escapo del día y me refugio de vez en vez a través de la noche queriendo que el sol nunca salga. Manejando a las 3:45 de la madrugada y ver que otros más van haciendo lo mismo que yo a esa hora me turba un poco: ¿cuántos estamos intentando escapar de lo mismo sin darnos cuenta? ¿cuántos somos fugitivos vagabundos, escondiéndonos de lo ordinario?

Al atravezar Gómez Farías sobre Insurgentes a la altura de la colonia San Rafael observo a una chica de aproximadamente 20 años caminar por ahi. El reloj marca las 4:00, mis ojeras marcan sueño y desvelo y su cara frustración, miedo y frio. No es una puta.

Bajé la ventanilla y como en mis peores tiempos pensé preguntarle cuanto cobraba, mi animalidad se escondió y le pregunté que si estaba bien. No quería voltear, pero dijo que si, que esperaba un taxi, le pregunté que si quería la podía acercar a donde fuera, yo llevaba rumbo norteño y ella al parecer también. Las noches frías y abrumadoras no son para chicas esperando taxi.

Todo el camino fuimos en silencio, como esos dos que salieron de hotel con un orgasmo frustrado y emputados porque a alguien se le ocurrió mencionar al ex que todavía le habla y el otro, machísimo por supuesto, le reventó un labio no sin antes decirle que era una puta. Incómodos por no saber que decirnos y con el aliento a medio cortar se me ocurrió decirle: las noches frías y abrumadoras no son para chicas esperando taxi. Contestó que ni era noche que ya era de mañana y que tampoco espera piedad de algún pendejo, que si alguien decidió darle un aventón fui yo mismo, ella nunca lo pidió. Guardé silencio.

Al llegar a Montevideo pregunté si la dejaba por ahi o a donde se dirigía, me pidió una disculpa y dijo que si quería podía llevarla a casa, mi casa, permitirle estancia, al siguiente día ni me daría cuenta de su presencia. Le contesté que tenía que salir muy temprano y no era mi tradición dejar a una desconocida durmiendo mientras yo me iba para regresar y encontrar vacío mi lugar. No pienso dejarte dormir y en dos horas abriré la regadera para entiviarte el agua y acompañarte en el baño... puedo irme contigo... no acostumbro dormir mucho, dijo tranquilamente y sin voltear a verme.

martes, 5 de enero de 2010

Arquitectura y moral

Nunca pensé que no llegaría a saber quien soy. A veces estamos tan satisfechos siendo algo que no somos y aparentando que estamos seguros de lo que pareciera que somos. No me gusta ser quien soy pero pretendo ser... tiene sus ventajas. Le doy a quien me escucha lo que quieren escuchar más no lo que quiero decir. Bonita manera de acercarse a la gente, pretendiendo. Pretencioso.

Escucho no lo que yo quisiera escuchar, pero si lo que me hace alejarme más del grueso poblacional... mamón!

No leo por no parecerme a ese diminuto grupo de lectores que tratan de incrementar una media inutil, una estadística pendeja... mediocre!

No veo la televisión porque el grupo pequeño que nutren la estadística anterior dicen que es mala y quiero pertenecer a ese pequeño y selecto grupo... contradictorio!

La vida es una contradicción misma y quien no lo crea puede venir a apedrearme.