martes, 12 de enero de 2010

Tentación

Siempre que escucho el agua caer me acuerdo de ti... Hay tantas cosas que quisiera olvidar y la memoria sigue empecinada en recordarme recordarte. Ahora cada que la regadera se abre me acuerdo de ti y tus pies calidos dejando huellas vaporosas sobre el azulejo azul. Tus piernas firmes y esas pantorrillas bien marcadas de puntitas después de un tiempo de sentir el frio del piso. El fin de las nalgas tu tatuaje en forma de toro entre la espalda y los primeros centímetros de la curvatura natural... naturalmente excitante. La espalda y el canal vertebral que divide al amor de la lujuria hasta los hombros y brazos que tantas veces se tensaron al tomarme de la espalda o de la cintura, dependiendo nuestra amorfa posición.

La primera vez que me entibiaste el agua fue cuando te conocí. Mi pudor no me dejaba caminar sin quitarme la toalla. Prometiste tapar tus ojos para no verme y así poder bañarme, tus manos tapaban un ojo si y un ojo no. Nuestras risas que posteriormente se convirtieron en besos para terminar en gemidos terminaron con todo.

Sigo perdiéndome buscándote. Sigo pensándote cuando no quiero hacerlo. La última ocasión que fue así busqué consuelo en viejos conocidos. No encuentro a ninguno tan actractivo como a ti.

La música es lo más parecido a ti... llena de clasificaciones y sin poderla acomodar en un sólo lugar. Todo tan distinto pero tan parecido que cuando busco un título no se por donde comenzar y finalmente acabo preguntando: ¿cuánto cobras, preciosa?

No hay comentarios:

Publicar un comentario