miércoles, 31 de marzo de 2010

Envidia

Del viaje a Las Vegas no me quedó nada, si quiera el recuerdo, ni una pinche foto me dejaste. Parece que te las tragaste todas. No recuerdo ni mi intento de trascendencia... sólo te recuerdo diciendo "que ganas de trascender a lo pendejo".

Momento Mathias Goeritz: es el generado por la impresión de un montón de edificios apilados uno sobre otro, un pedazo de cielo azul, más azul que tus ojos; luz enceguecedora y asesina de una cruda mortal. Droga mortal y capaz de hacerme ver todo en tercera dimensión, sin gafas ni películas de segunda con costos de película de Chabrol en Hollywood visto en algún rincón madrileño. Finalmente, perderte en ese campo inmenso de piedra y lodo arquitectónicamente perfecto y sentirse más mierda de lo mierda que eres, es la autodestrucción de la autoestima, es el hundimiento en el hoyo del hoyo.

Para Adrián. Viajador sin descanso. Hombre de Bop, diría Kerouac. Aunque más Sal Paradise que nunca, se está volviendo loco, antes de que sea por completo sería bueno que lo conocieras, si es que queda un alma aqui.


Mi más atinada lectora dice que no estoy concluyendo nada. No doy un buen punto final. Sigo sin poder cerrar las ideas, querida. ¡Algún día me volverá la cabeza a la cabeza!

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