sábado, 22 de mayo de 2010

Insomne 2

Ya mejor esperaré a que amanezca para irme de aquí. La paranoía bajará y supongo que también la comezón. El calor es como una especie bochorno que sube del abdomen y se deposita en la coronilla, casi tan similar como cuando te corresponden esa mirada de amor que nunca en tu vida te había salido, todo era morbo y placer.

Últimamente me ha gustado denostar mi propia persona, hacerme menos y automutilarme. Es el principio básico para estar un poco más cerca de donde estoy ahora, tratar de comprender. Sino fuera capaz de hacerlo, sería el mismo de siempre, con sueños de arrogancia y aires de grandeza. Quien sabe, tal vez resulte.

Siento que te acosan y me incomoda un poco (siempre quise hablarte). Porque yo siempre fui tu acosador por excelencia. Pero no sólo era tu acosador, también me gustaba acosar a todas aquellas que me dirigían la palabra. Finalmente acabábamos enamorándonos unos de otros y odiándonos unos a otros. Es el principio básico de la comprensión de la existencia, es por eso que lo hacía, para intentar entender como es que pueden llevar una vida tan complejamente vacía (así como la mía).

El problema radica en la falta de sueño y la impotencia matutina de escucharte gritarme por la ventana. Tus fauces emiten un sonido atronador que soy incapaz de enmudecer, como tantas veces lo hacía antes, pero entiendo que es la manera en como te vuelves terreno y te olvidas de la tentación etérea. De manera incómoda te estás convirtiendo en lo que yo quise que fueras. Aunque te sigas quejando de la verborrea que te incomoda y te deja anonadado. Finalmente todos somos unos niños intentando ganarle terreno al otro, como una pequeña guerra por ver quien de nosotros es más mediocre... quien puede dormir menos.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Insomne

En que momento me perdí y terminé escuchándote mientras estoy sentado en la taza del baño y sin papel higiénico.

El dolor es impresionante. El aire espeso que no me permite ver. Caliente y asfixiante. Casi completa obscuridad con una tenue luz roja ambientando. Humo que calienta más el lugar, olor a cigarro. Estoy ligeramente borracho, lo suficiente para caminar de lado y lo suficiente para acordarme de esto mañana. Sudo, sudo hasta de los pies y toso, toso con fuerza como si me ahogara y aspiro el poco oxígeno que queda en el lugar. Mi piel está caliente, no es ese calor sexual que quisiera (aunque creo que ese calor ha pasado hasta un tercer plano). Comienzo a entender que me estoy volviendo loco porque comienzo a escuchar las voces de antes que intentan guiarme, tal vez desviarme. También pierdo fuerza, la falta de cordura me hace perder la fuerza. Olvido porque estoy aqui... ¿por qué estamos aqui...? Estoy perdiendo el sueño y me estoy perdiendo a mi mismo de mi mismo y de los demás. A veces quisiera reírme de todo y tomar un café, el que nunca me invitaste, y pensar que sigo siendo de ti...

Entro al baño para intentar refrescarme, me observo y no soy al que estoy viendo; -¿te ha sucedido lo mismo?- te pregunté hace mucho tiempo y dijiste que no. Me embarro toda el agua que más bien parece engrudo, me duele cuando toca mi piel, la que siempre despreciaste. Vuelvo a verme, se que hice mal y no se como remediarlo porque tampoco se qué fue lo que hice mal. El intendente estira una toalla aspera que hace arder mis pómulos y tengo miedo de volver a mirar al espejo y ver a ese desconocido que se supone que soy yo pero que estoy seguro que no soy yo. Estoy desesperado de no saber que hacer, de tu distancia y de tu indiferencia. Estoy intentando pero tampoco creo intentarlo demasiado.

¿Hice algo mal? Te extraño como se extrañan los zapatos viejos. Pero también me engañaste, aún cuando dijiste que era un privilegio ser engañada por mi. Al salir siempre supe que estaba sólo. Tus viejos cuidados y esa vieja ocasión en el sótano de nuestros recuerdos, de nuestra cabeza, quedaron olvidados... por ti, no por mi. Yo aún recuerdo cuando dijiste que era perfecto. Ahora en dónde quedaron esos susurros y el frio de la mañana. Todo es calor, asfixiante y enfermizo; todo es calor, hiriente y confuso.