sábado, 31 de julio de 2010

Ceremonia

Este es el peor sábado de mi historia, que de por si triste, a partir de hoy se decreta más y más triste. No suelo ser una persona que ande por la vida llorando y dejando su tristeza a merced de las más infames sensaciones de lástima de los observadores de mi vida (aún quedan algunos), pero el día de hoy ha sido una puta caída infinita, tan puta como todos los recuerdos acumulados en 27 años de fracasos. Que pena.

domingo, 25 de julio de 2010

Enterrador

Desde el 22 de septiembre del año pasado no tenía ese sentimiento de soledad tan hondo, tan profundo que podrían sepultar a mi propio padre en ese agujero inmenso, tan hondo, tan profundo que podrían sepultar a todos mi viejos amigos* que he perdido por mi culpa, por tú culpa... porque está de moda culpar a los demás por la culpa de uno mismo. Somos tan desesperadamente inmaduros que queremos que los demás se enteren que soy un perdedor por culpa de alguien más, nunca de mi mismo.

El sentimiento de soledad está tan hondo, tan profundo... que me ha tragado a mi mismo, me ha devorado como alguna vez intenté devorarte pero mi canibalismo no me dio más que para lamerte y para lamer a todas esas que he lamido pensando que son tú y no he estado tan equivocado, todos tienen tu cara y tus ojos y tus manos y tus pies y todos, absolutamente todos, me escupen a la cara y me dicen: estás solo.

El sentimiento de soledad está tan hondo, tan profundo... que mis amistades han perdido el interés por mi, sólo quedan unos cuantos, dos que tres pérfidos que saben que pueden sacar provecho de la situación, provecho de esa amistad leal que nunca ha fallado más que a los que le han fallado. Provecho de un amor insuperable e incorrompible, provecho, tanto como el que yo he sacado de ellos mismos. Un estira y afloja lleno de amor. Una masturbación entera y eterna, llena de placer, gozo eufórico, risas, piel de gallina que jamás se correrá, porque cuando me corra, me habré devorado a mi mismo y lo que comenzó como un hoyo, lleno de soledad o una soledad, tan inmensa como un hoyo, desaparecerá. Nunca fui precoz, ni en el sexo, en el alcohol, ni en las conversaciones... mucho menos en las amistades.

El sentimiento de soledad está tan hondo, tan profundo... porque nunca aprendí a fumar y a mis 69 años sigo siendo un viejo sin estilo, porque el estilo es para aquellos que fuman por las calles de Milano, gabardinas amplias, sombreros míticos y miradas escondidas detrás de gafas oscuras y ojeras imponentes. Yo no pertenezco a tu equipo, lleno de estilo y seducción, yo soy más de los que miran la vida pasar, molestos consigo mismos y molestos con el mundo entero... ¿porque si estoy molesto conmigo mismo, cómo demonios voy a estar bien con los demás...?

El sentimiento de soledad está tan hondo, tan profundo... que sonrío todo el tiempo, esa sonrisa miedosa que me ha caracterizado por aparecer cada que la cago (aunque la cago todo el tiempo, tampoco sonrío todo el tiempo). Te culpo a tí y a tí por este último error. Nunca habría errado, pero quería sentirme el payaso, el amable, el seguro y el que sabe comportarse de una u otra manera. Me odio ahora por eso y poco a poco me perderé de los demás, nunca de ti, y veré si existe un progreso en todo este pretencioso auto martirio. Los elementales* perduraran porque son como la lluvia, te hacen sentir más miserable, te hacen sentir más feliz, te hacen sentir cómodo, te llevan al camino indicado... hacen que el sentimiento de soledad cuando está tan hondo, tan profundo... que podría ser el enterrador de mi padre dentro de mi mismo... parezca que es más hondo y más profundo pero cuando estás dentro de él a punto de ser devorado por tu propia soledad, tan honda y tan profunda, prendan una vela o una lampara o enciendan el interruptor que está debajo de tu lámpara favorita (la misma que tardé semanas en instalar) y al hacerse la luz, en ese hoyo tan hondo y tan profundo y tan oscuro, exista una televisión, un reproductor de dvd y una cama, todo lo justo para sentarte a mirar la película de tu existencia al lado de quien siempre debes de estar, porque ellos... tan pérfidos y tan solos y tan profundos, siempre quieren estar a tu lado para que ese sentimiento de soledad, tan hondo y tan profundo, sea el lugar más placido de todos, sin importar que mi propio padre haya sido sepultado conmigo.

*Los viejos amigos fueron alguna ocasión una suerte de elementales pero dejaron de serlo por un extraño suceso en el transcurso de nuestras vidas...

miércoles, 14 de julio de 2010

Fiasco

Tus botas tan negras y tan largas son emocionantes. Me marcan el pecho como me marcan los muslos cuando caminas sobre mi. Kinky boots te he dicho muchas veces y con decir eso sabes a que me refiero y que es lo que quiero.

La fiesta fue un fiasco. Siempre cuando decías que se sentían la mano de Dios que ha venido a extender mi vida pensaba que era una broma de mal gusto, como cuando pretendo ser el enviado Dios y lo se todo para finalmente no poder contestar nada. Todos con sus caras estiradas y sus sonrisas supuestamente cordiales. Mi estridente risa y mis comentarios vulgares fuera de lugar estaban por primera vez... fuera de lugar.

Al salir el GPS por primera ocasión nos perdió, nos llevó a ese lugar nevado y maravilloso del cual no queríamos salir. Era como un sueño. Un oso polar jalando un trineo, una alberca de aguas termales en medio del clima gélido, todo cubierto por un domo enorme para mantener el calor y que nuestras mascarillas de barro perduraran. Edificios enormes e inmensos en medio de la sierra y de la nada, sólo edificios enormes e inmensos, sin sentido alguno.

Sin sentido alguno podría ser el título de algún grupo de pop, de esos que te gustan a ti, de esos que no me gustan a mi. Pero así ha sido el sentido de mi vida, una vida sin sentido. ¿Y cuando algo puede tener sentido cuando no le has querido dar ninguno? Esas decisiones* finalmente terminan afectando, la decisión de no tomar decisiones. O tomarlas, pero no acertadas. Y si, "cuando tomo una decisión... soy peor que Na.po.le/ón" (así, entrecortado... sollozando)...

Llevo tantos días sin escribir, era lo único que me gustaba. El gusto está desaparecido. Quisiera ver a esas dos personas que tiene mucho que no veo (que ustedes saben quienes son). A ellos dos podría confundirlos con lo que pasa por mi cabeza. Ella sabría que sucede en mi, aunque jamás entendería lo que digo, estaría de acuerdo con todo y finalmente terminaría tomándome una instantanea... seguramente tronando bolas de plástico. Enormes bolas de plástico. Él... él seguiría asombrándome con su impresionante capacidad para caerle bien a la gente, para conversar con todos, hasta con las piedras y arrancarles una sonrisa o una palabra. Beberíamos hasta desfallecer (cosa que no he hecho... con él, al menos) y encontrarnos tirados por ahí, porque él es dueño de todo el mundo así que si me tiro aqui o allí, no importa él sabe donde estás. Ellos harían que regresara todo lo que he perdido, todo lo que está ahí pero no se donde.

Gina no es la maravilla que decías que era, cuando menos no físicamente. Tal vez después de una larga conversación sea capaz de que me ausculte lo que ella quiera. Aunque en este momento soy completamente incapaz de conversar con alguien, soy como esos niños que dejan de hablar porque no hay necesidad de hacerlo... para cuando existe nuevamente la necesidad de hablar, se dan cuenta que han olvidado como hacerlo.

He descubierto lo que me ha sucedido. Me he olvidado de hablar (fiasco).

*Decisión es una de esas palabras que si repites mucho pierden sentido.