sábado, 31 de julio de 2010

Ceremonia

Este es el peor sábado de mi historia, que de por si triste, a partir de hoy se decreta más y más triste. No suelo ser una persona que ande por la vida llorando y dejando su tristeza a merced de las más infames sensaciones de lástima de los observadores de mi vida (aún quedan algunos), pero el día de hoy ha sido una puta caída infinita, tan puta como todos los recuerdos acumulados en 27 años de fracasos. Que pena.

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