miércoles, 14 de julio de 2010

Fiasco

Tus botas tan negras y tan largas son emocionantes. Me marcan el pecho como me marcan los muslos cuando caminas sobre mi. Kinky boots te he dicho muchas veces y con decir eso sabes a que me refiero y que es lo que quiero.

La fiesta fue un fiasco. Siempre cuando decías que se sentían la mano de Dios que ha venido a extender mi vida pensaba que era una broma de mal gusto, como cuando pretendo ser el enviado Dios y lo se todo para finalmente no poder contestar nada. Todos con sus caras estiradas y sus sonrisas supuestamente cordiales. Mi estridente risa y mis comentarios vulgares fuera de lugar estaban por primera vez... fuera de lugar.

Al salir el GPS por primera ocasión nos perdió, nos llevó a ese lugar nevado y maravilloso del cual no queríamos salir. Era como un sueño. Un oso polar jalando un trineo, una alberca de aguas termales en medio del clima gélido, todo cubierto por un domo enorme para mantener el calor y que nuestras mascarillas de barro perduraran. Edificios enormes e inmensos en medio de la sierra y de la nada, sólo edificios enormes e inmensos, sin sentido alguno.

Sin sentido alguno podría ser el título de algún grupo de pop, de esos que te gustan a ti, de esos que no me gustan a mi. Pero así ha sido el sentido de mi vida, una vida sin sentido. ¿Y cuando algo puede tener sentido cuando no le has querido dar ninguno? Esas decisiones* finalmente terminan afectando, la decisión de no tomar decisiones. O tomarlas, pero no acertadas. Y si, "cuando tomo una decisión... soy peor que Na.po.le/ón" (así, entrecortado... sollozando)...

Llevo tantos días sin escribir, era lo único que me gustaba. El gusto está desaparecido. Quisiera ver a esas dos personas que tiene mucho que no veo (que ustedes saben quienes son). A ellos dos podría confundirlos con lo que pasa por mi cabeza. Ella sabría que sucede en mi, aunque jamás entendería lo que digo, estaría de acuerdo con todo y finalmente terminaría tomándome una instantanea... seguramente tronando bolas de plástico. Enormes bolas de plástico. Él... él seguiría asombrándome con su impresionante capacidad para caerle bien a la gente, para conversar con todos, hasta con las piedras y arrancarles una sonrisa o una palabra. Beberíamos hasta desfallecer (cosa que no he hecho... con él, al menos) y encontrarnos tirados por ahí, porque él es dueño de todo el mundo así que si me tiro aqui o allí, no importa él sabe donde estás. Ellos harían que regresara todo lo que he perdido, todo lo que está ahí pero no se donde.

Gina no es la maravilla que decías que era, cuando menos no físicamente. Tal vez después de una larga conversación sea capaz de que me ausculte lo que ella quiera. Aunque en este momento soy completamente incapaz de conversar con alguien, soy como esos niños que dejan de hablar porque no hay necesidad de hacerlo... para cuando existe nuevamente la necesidad de hablar, se dan cuenta que han olvidado como hacerlo.

He descubierto lo que me ha sucedido. Me he olvidado de hablar (fiasco).

*Decisión es una de esas palabras que si repites mucho pierden sentido.

1 comentario:

  1. Ya sabía que no era la única que lo percibía así: Vivo, sociable, tan único.
    Esa sensación de alegría y añoranza al mismo tiempo.
    ¿Verdad que con él no importa el lugar porque donde quiera que estén es el hogar?
    Tanta seguridad y naturalidad al mismo tiempo.
    En serio Rudy, nunca había estado tan triste.

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