lunes, 29 de noviembre de 2010

Route 66

Tengo muchas ideas en la cabeza. Leí que es más fácil hablar sobre nuestras tristes existencias que reseñar algo que nos haya provocado algún desazón o un ligero cosquilleo en la boca del estómago. Pero como es que puedo reseñar algo que no he sentido desde nunca. Es como tratar de describir el fin del mundo sin haber estado ahí y sin siquiera imaginártelo.

Tal vez sabrías decir bien que es lo que me pasa, pero te veo cada año bisiesto y éste, creo que no lo es.

Estoy saturado, como un barril lleno de agua y alguien está metiendo la mano y me estoy desbordando por todos lados. Mi madera se está hinchando porque no estoy debidamente lubricado y acondicionado para soportar tanta agua, tanto pensamiento que se convierte en un líquido espeso y fosforescente que no me permite dormir, que lastima mis ojos y que únicamente cuando tu los tapas me permite un poco descansar.

Creo que nada está sucediendo realmente y sólo necesito descansar.

martes, 16 de noviembre de 2010

Obsesiones obscenas.

Traigo una pinchi obsesión con las güeras dice mi compi el pichón. Yo digo que la única obsesión que traigo es con la de aprender a mamar el pitillo. Ya le dije a aquella que me enseñe, pero dice que de ese tipo de vicios jamás. Que ya tuvo bueno con enviciarse conmigo y todo lo que conlleva la palabra "conmigo".

Le dije "desquítate" y me hizo un hoyo con el tacón en la cabeza. Mientras la sangre me corría por la cara su rostro parecía muy espantado. Le dije que se calmara y mientras escuchábamos Partenza de Mick Harvey me metí a la regadera, ducha fria porque me excité. La güerita estaba espantada y yo estaba prendidísimo, tuve que bajarme la euforia y ver como corría esa euforia y se iba por la coladera.
Me siento cansado y decepcionado. Como todas las mañanas de lunes. Como todos los días. Sigo llorando de cualquier cosa y sigo sintiendo que me sigo descomponiendo, como un renault 76. Salí defectuoso y no hiciste ni el más mínimo esfuerzo por engrasarme un poco. Tal vez un poco de tu lubricante me habría hecho bien, sólo desgarraste el cielo y las vestiduras con tus tacones... sin sentido, como hasta ahora.

Me sigue pesando tu no presencia. Sigo molestándome por todo. Sigo bebiendo más de la cuenta y la cuenta me indica que alguien cogió por ahí y yo tengo que pagarlo todo. ¿Quién cogió? grita una vieja a lo lejos y mi chaleco guinda de capitan de meseros me impide gritarle: tu chingada madre...

Me voltéo con una propina de menos del 6% que me dejó ese hijo de la chingada de la mesa dos; si, la que da hacia mesones y es la que te gustaba ocupar, limpio mis manos como siempre en el pantalón (también recuerdo que me decías que te cagaba que me limpiara las manos en la ropa, pero cómo te encantaba que limpiara tus fluidos con mi lengua), tomo la servilleta y me la paso por la frente, estoy hirviendo. El patrón me ve y no sabe si estoy mal otra vez o tan sólo me estoy cociendo de coraje por dentro.

Todos saben que mi hígado está en llamas y a punto de cocción, que mi estómago está destrozado y lleno de úlceras y que mi corazón... que mi corazón sigue purgando condena y sólo un trago de ardiente caña lo puede hacer sentir mejor.

martes, 9 de noviembre de 2010

Hablando de inversiones vía mensajería instantánea

Una buena inversión es aquella que por doscientos varos obtienes cama, sexo y una buena mamada.
Todo lo demás, es pura volatilidad.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Al parecer soy el único lerdo que trabaja los domingos y se la pasa extrañando a la gente que no le extraña nada... ni tantito.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Soy tan ordinario

I have life,
Ordinary wife.
I have car...

Crudísimo y con dolor de cabeza perdí el coche en el estacionamiento de la unidad. No lo encontraba y llegué al borde de la desesperación, tenía ganas de llorar. Di con él y nos besamos como dos enamorados, como el perro que encuentra a su dueño en medio del bosque, como los amantes que corren por en medio de la plaza y son inmortalizados en una postal. Aqui nadie nos inmortalizó más que la luz amarilla y purulenta que medio ilumina el tétrico sótano.

Llegué tarde al trabajo y mi jefe me miró con desconfianza. No me peiné bien porque no tengo espejo, tampoco me rasuré porque no tengo rastrillo, no me cambié de ropa porque... pues porque no tengo tanta ropa. Cuando le dijé que llegué tarde porque había perdido el coche en el estacionamiento no me creyó, me hizo regresar. Ni el baño con agua helada fue suficiente para ser admitido. Me dijo categóricamente: ve a decírselo a quien se crea esa pendejada... pues eso hice, vine a decírselo a quien se cree mis pendejadas.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Quinceañera

Let all my memories be gone...

Me estoy obsesionando con una idea y ni las ideas ni las obsesiones son buenas...

Una conversación me decía que era yo un tipo maduro y yo me empecinaba a decir que no, que todo lo contrario. Esa misma conversación me decía que era yo un tipo responsable y yo me empecinaba a decir que no, que todo lo contrario. Esa misma conversación me sentó de un madrazo. La rocola dejó de sonar, los amigos voltearon todos la mirada hacia la conversación, el club de futbol América de México realizó el tercer gol ante unos desangelados Estudiantes (Tecos) de la Autónoma de Guadalajara y nadie puso atención a semejante anotación: "Deja de hacerte pendejo con tus dos años de duelo...". Las manos me sudaron y no pude dejar de ver las medias de red frente a mi. Subió y encajó sus tacones en mis rodillas para que yo viera profundamente mejor, ella no sabía que tenía la vista nublada y un poco de mareos.


Manejar toda la noche para saciar alguno de tus berrinches se convirtió en constante. Me gusta salir de tu casa en plena madrugada, tres, cuatro, cinco... la hora que sea. Encontrar la ciudad vacía y saber que soy el único que va saliendo de la mera perdición. De la perdición de la memoria, del deseo y de la mentira. Como nos encantaba mentirnos, creo que jamás terminamos de conocernos. Me obsesiona saber que pensarás ahora de mi. Si realmente te fui sincero si realmente me fui sincero. Todas esas noches que manejaba y sentía que en cualquier momento cerraba los ojos por el cansancio las disfruté como pocas. La tarde era insportable, llena de cansancio y ansiedad pero llegaba la noche y me fascinaba salir a hurtadillas a lo desconocido, a ti. Tu y behind the wheel, mil reproducciones por noche, mil deseos por noche.


Estoy confundido, tengo ganas de volver a sentir tantas cosas, pero el miedo me mata. Como poder despojarte de tus miedos, sin despojarte de ti mismo. Estoy lleno de pasado, recuerdos y pienso que si intento reinventarme, me quedaré en el medio y no seré ni el de ahora, ni el de mañana.

Recuerdo cuando éramos la novedad. Ahora estamos cansados y aburridos, como todo lo demás.