martes, 16 de noviembre de 2010

Obsesiones obscenas.

Traigo una pinchi obsesión con las güeras dice mi compi el pichón. Yo digo que la única obsesión que traigo es con la de aprender a mamar el pitillo. Ya le dije a aquella que me enseñe, pero dice que de ese tipo de vicios jamás. Que ya tuvo bueno con enviciarse conmigo y todo lo que conlleva la palabra "conmigo".

Le dije "desquítate" y me hizo un hoyo con el tacón en la cabeza. Mientras la sangre me corría por la cara su rostro parecía muy espantado. Le dije que se calmara y mientras escuchábamos Partenza de Mick Harvey me metí a la regadera, ducha fria porque me excité. La güerita estaba espantada y yo estaba prendidísimo, tuve que bajarme la euforia y ver como corría esa euforia y se iba por la coladera.

4 comentarios:

  1. Quién sabe a quién le escribas, pero qué bonito lo haces.

    ResponderEliminar
  2. Si te digo, querida Ángela, seguro me pegas :P

    Invítame un café, si... anda (aunque seguro dirás que no por miedo a dejarte plantada) :(

    ResponderEliminar
  3. Obvio te invito, tú plántame, total.

    Cuándo?

    ResponderEliminar