jueves, 4 de noviembre de 2010

Soy tan ordinario

I have life,
Ordinary wife.
I have car...

Crudísimo y con dolor de cabeza perdí el coche en el estacionamiento de la unidad. No lo encontraba y llegué al borde de la desesperación, tenía ganas de llorar. Di con él y nos besamos como dos enamorados, como el perro que encuentra a su dueño en medio del bosque, como los amantes que corren por en medio de la plaza y son inmortalizados en una postal. Aqui nadie nos inmortalizó más que la luz amarilla y purulenta que medio ilumina el tétrico sótano.

Llegué tarde al trabajo y mi jefe me miró con desconfianza. No me peiné bien porque no tengo espejo, tampoco me rasuré porque no tengo rastrillo, no me cambié de ropa porque... pues porque no tengo tanta ropa. Cuando le dijé que llegué tarde porque había perdido el coche en el estacionamiento no me creyó, me hizo regresar. Ni el baño con agua helada fue suficiente para ser admitido. Me dijo categóricamente: ve a decírselo a quien se crea esa pendejada... pues eso hice, vine a decírselo a quien se cree mis pendejadas.

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