sábado, 5 de febrero de 2011

Lo infra-ordinario

de Georges Perec

"Me parece que lo que más nos atrae siempre es el suceso, lo insólito, lo extraordinario: escrito a ocho columnas y con grandes titulares. Los trenes sólo comienzan a existir cuando se descarrilan, y entre más muertes haya más importantes se vuelven; los aviones sólo acceden a la existencia cuando son desviados; los automóviles tienen como único destino chocar con los árboles: cincuenta y dos fines de semana por año, cincuenta y dos reportajes; entre más muertos mejor para los noticieros, lo deseable es que las cifras no dejan de aumentar. Es necesario que detrás de los acontecimientos haya un escándalo, una fisura, un peligro, como si la vida sólo pudiera rebelarse a través de los espectacular, como si lo convincente, lo significativo, fuera siempre anormal: cataclismos naturales o revoluciones históricas, conflictos sociales o escándalos políticos..."

Mi vida está llena de sucesos insignificantes que le dan sentido a este lodazal; una miradilla, un mal paso, un respiro en un hombro inadecuado, un tobillo luxado, un saludo involuntario, un encuentro casual. Algunos creen que soy aburrido porque no accedo a los placeres de la vida. También me gusta la piel, el alcohol y la falta de conciencia. Pero sin duda, encuentro mayor placer en hechos casi invisibles, tanto que para algunos son inexistentes. Me divierto con tan poco pero a la vez soy exigente, pareciera contradictorio pero en el momento de la verdad las migajas no cuentan.

No hay comentarios:

Publicar un comentario