jueves, 31 de marzo de 2011

Los Cramps

Muchos huesos rotos, sangre, sudor, saliva... Fue casi como si hubiera llegado Dios y se hubiera corrido sobre todos nosotros, todos manchados del semen del creador, de su sudor, de su sangre. Nos gestó ahí a todos nosotros, víctimas del sol y del suelo de un viejo estacionamiento, hijos bastardos de quien se corrió sobre nosotros. Nunca nos reconoció pero secretamente siguió todos nuestros pasos minuciosamente.

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