jueves, 24 de marzo de 2011

Voy a terminar nadando entre los peces del puerto de Veracruz.

(no se nadar...)

Estar enfermo me sensibiliza. Recuerdo la última ocasión que tuve fiebre, terminamos llorando juntos y comiéndome mis mocos, pidiéndote disculpas por todas las veces que terminaba en los brazos de alguien más y tu me diste el indulto todas y cada una de las ocasiones.

Hoy me sensibilizo nuevamente y eso me capacita para no romperme el culo... para no partirme en dos y permanecer un poco quieto en la orilla del malecón mientras veo como, hasta el otro lado, me digo a mi mismo adiós, agitando la mano severamente para alcanzar a verme hasta el último minuto de nuestra despedida. Yo, el de aca, me quedo llorando, creeme que te voy a extrañar; parte rebelde, tenaz, ágil, genial cogedor y mejor practicante del sexo oral, dicharachero y conservador en la cantina cuando es necesario, libertario de los puños que nunca fueron capaz de liberarme a mi, el que se queda del otro lado del muelle llorando la nostalgia de que se van los mejores días. Tú y yo lo sabemos, nómada incansable.

Yo me quedo con los que dejaron de ser amigos, tu te vas a vivir la vida a la que no pude seguirle el paso.

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