jueves, 28 de abril de 2011

Postal musical...

Esto no tiene nada de musical y nada de postal, no se me ocurrió otro nombre y es que acabo de dejarle una postal musical a una chica que guardo profundamente en mi corazón y mi corazón no es un condominio con muchas puertas y muchas habitaciones y muchos baños en donde gran cantidad de personas puedan entrar, bañarse, dormir un poco, coger si gustan y salirse por la misma puerta por donde, gloriosamente, entraron. Mi corazón es más bien un pequeño catre con apenas 85 cm. de ancho en donde cabemos muchos sentados, conversando, bebiendo y si nos da tiempo tocarnos un poquitín (por eso de la emoción de la carne contra la carne y la sangre fluyendo y siendo bombeada por todos lados).

Pero usualmente está vacío. Estoy chiflando en la loma. Observando el movimiento de la gente mientras me mantengo estático, aunque a veces me muevo, tampoco intento romper la imbatibilidad del movimiento generalizado, no soy Dios para poder romper las olas, ni tan duro para que sólo sea desgastado por los años. Aunque a veces me desgasta más fácilmente el beso que no me animé a dar o la cintura que no me arriesgué a apretar.

Y vuelve la burra al trigo me dijeron. Vuelvo a jugar en terreno poco fértil y me siento el de siempre: la mirada gacha y los nervios crispados, pero aparentemente pura serenidad.

Faces down.

miércoles, 27 de abril de 2011

Charro negro...

Siempre supe que nunca debí de haber aceptado la invitación a ir. Me escudo en decir que fue para ver "que pedo" y mis amistades dicen que hice bien, que es bueno automedirse y ver que tierras se pisan. Lo único bueno que me dejó además de una crisis de ansiedad y salir corriendo como señorita en peligro fue revisar los mensajes viejos (que es el mejor deporte mientras el aburrimiento en medio de la pretención de una fiesta pretenciosa te azota). Esa revisión resultó en esto:

+13147633520
11-mar-2011 11:02 p.m.
Que buenas mamadas das xP - Charro Negro.

Tuve un tiempo en el que me gustaba caminar entre chulos y putas de piernas largas y faldas cortas. Tener amistades y amores de 25 minutos y 350 pesos. Una vida fugaz que sólo deja arrugas, dolores de cabeza y mucha melancolía. Pero si de algo estoy seguro en esa pasajera existencia es que nunca se la mame a nadie, o cuando menos no lo recuerdo, aunque en un grandioso blog escribieron: "la memoria se burla de nosotros constantemente."

Quiero saber, por mera curiosidad, a quien se la mame, sea hombre o mujer y que ha quedado complacida(o) con mi quehacer...

martes, 19 de abril de 2011

Viejos amigos (Born of frustration)...

Hoy me encontré con uno de esos que solías saludar e invitar una copa cuando jóvenes, caminata a la cantina, al bar, al putero, conversación kilométrica sobre tangas, culos y pitos. Yo desde ya era un joven oficinista, él, un joven deprimido, ensimismado y espantado por abrirle la puerta a la vida (aunque ocultaba todo ese miedo debajo del disfraz de un audaz y juvenil romántico empedernido). No hablo de más, al calor de varias copas de ron soltó el feroz: TE TENGO MIEDO...

Un hiatus es como el que vivimos tú y yo. Siempre nos prometimos triunfar y dejar nuestra huella en el mundo, nunca abandonar nuestras metas y jamás dejar que el barco se hundiera escapando con el primer salvavidas del buque puesto. Recuerdo cuando, con tono represor, me dijiste: jamás abandones los estudios. Cuestión que tu llevaste a cabo antes que yo.

Pues resulta que los encuentros suelen ser desafortunados. Yo cuando camino en medio del mercado haciendo las compras para sobrevivir suelo caminar con la cabeza gacha o enfocada en el verde del brocoli, en el rosado de las cabezas de cerdo colgantes, en el rojo de la sangre del pollo que ha sido partido en dos, en el café de los ojos de la joven que atiende entre frescas papayas y jugosos mangos. Evito las miradas que me juzgan, que me encolerizan preguntando el porque de mi momento de vaguedad. Y es que eso mismo hice en esta ocasión, me senté dándole la espalda a la entrada (cuando pequeño, mi padre, que fue el que me enseñó el arte de las cantinas y la prostitución, me dijo categóricamente: siempre siéntate mirando a la entrada del lugar, así, si algún rufían viene sobre ti, tendrás tiempo de tirarle la botella por la cara o levantar la mesa para generar confusión en lo que tomas tus güevos, los avientas y corres por tu bienestar).

En un momento determinado cuando reía a horcajadas alguien me tocó el hombro y me espantó levemente... levemente porque tenía a un par de guapuras frente a mi y tenía que ocultar todo atisbo de miedo en mi semblante, cuando volteé ahí estaba, sonriente como siempre aunque un poco más gordo, más sudado y más vulgar. Me preguntó inmediatamente por mi bienestar y por el nombre de aquellos dos soles que teníamos frente a nosotros, nos invitó a acercarnos a su mesa y departir con él y otros dos viejos conocidos.

El tomarme con la guardia baja provocó que mi mirada de indecisión hiciera que ellas le respondieran antes que yo, decidieron, sin tomarme en cuenta, sentarnos con ellos.

Mi silencio fue inversamente proporcional a su pedantería: que si es escritor de vanguardia, que como va mi hiatus (que ellos, obviamente, no conocen con este nombre), que cuando me decidiré a hacer las cosas, que por qué no les he llamado, que el por qué de mi distancia... muchísimas preguntas imposibles de responder para mi cortísimo criterio de lo que un interrogatorio es.

La noche terminó con una invitación a seguir con ellos, en otro lugar... más... más moderno. La cuenta fue larga y mi cartera corta, pues si... aquí el que ha perdido en la vida soy yo, aunque ellos tampoco son barbados para ya tenerla ganada. Perdí nuevamente contra el ganador.

Se llevaron las cuatro piernas que me acompañaban y mi dignidad. Les dije que probablemente a mi no me dejarían entrar pero que ellas seguramente querrían seguirse divirtiendo.

Al subir al viejo polo busqué el disco que desde que era joven (y podía asistir a lugares modernos) ponía a todo volumen a manera de triunfo, era mi propio trofeo y primer premio al ganador. Lo tomé con tanta fuerza que rompí la caja de plástico en el que está contenido.

The Queen is Dead comienza con una batería que cuando joven me hizo tocar en un grupito pequeño que hacía covers. Recordé con nostalgia esos tiempos, bajé la ventanilla y aventé lo más fuerte que pude esa grabación. Al prender la radio, casi al mismo momento que los limpiadores comenzaban su incansable movimiento, la vida me escupió en la cara... Born of Frustration.

lunes, 18 de abril de 2011

Sobre hoteles y mentiras.

La última ocasión que toqué tus pies debajo de las sábanas de un hotel fue esa ocasión en la que lo ocupamos para dormir aunque no teníamos muchos deseos de hacerlo. La pena nos hizo quedarnos viendo frente a frente sin decir nada. Vimos los canales porno mientras afuera llovía, mientras esperábamos que quitaran los alcoholímetros para irnos hasta el fin del mundo.

Siempre que abro la puerta el olor me emborracha. Es olor a sábanas limpias y a detergente barato. A alfombra recién aspirada y jabones pequeños reposando en la tina. Rercuerdo como comenzamos a confesarnos nuestras fechorías, tu ya te sabías todas las mías y cuando te las repetí te dio mucha risa, te sigue pareciendo increíble que me comporte de esa manera y nadie atine a darse cuenta. Tú si que me hiciste reparar en muchos detalles, detalles que me perdí frente a mi, de espaldas a mi y muchos a mi lado. Fue como intentar dormir con ocho personas más a la vez y esas ocho personas me jugaban una broma pesada. Fue como soñar que llegaba desnudo por la mañana a la escuela pero en lugar de entrar al salón, entraba a alguna fiesta en donde todos estaban ahí, mirándome y burlándose.

Me gusta cuando comienzas a convertirte en parte de la inspiración y no te das cuenta. Pero me gusta más cuando me freno, volteo por el retrovisor y te volteo a ver... tu mirada espantada diciendo que no lo haga hace que meta la primera en lugar de la reversa. Aunque realmente mueres porque meta reversa y me vuelva por ti. ¡Me vuelva loco por ti!

domingo, 10 de abril de 2011

Confieso que te observo y me mantego observándote buena parte del tiempo. Te acoso y te sigo sin que te des cuenta. Miro por la puerta entre abierta cuando duermes y me meto entre la espesura de tus sueños y te veo corriendo en ellos lejos de mi. Confieso que lo hago no sólo porque me gustas, sino porque me estoy obsesionando contigo. También confieso no ser morboso, te miro de la manera en como los devotos lo hacen. Porque soy devoto de que me veas, de que me sientas, de que sepas que estoy ahí, viéndote.

Me gusta el monte que forma tu cadera, la manera en como se ciñen las sábanas a ti al momento de girar. Dirás que no tengo nada que hacer, pero el observarte es una de mis actividades favoritas, aunque tu no tengas el tiempo de darte cuenta.

martes, 5 de abril de 2011

La entrada 101...

... es a salud de todas aquellas que no me cogí.

Y es que estoy tan acostumbrado a decir que no... muchas gracias. Además de acostumbrado a ser fiel que eso me ha hecho despreciar muchas ocasiones. Esta hora y media fue a salud de aquellas y aquellos en los que alguna ocasión les dije que no, aunque tenía ganas de decirles que si.

domingo, 3 de abril de 2011

El Visisonor.

Los domingos son tan tristes como las llamadas de los padres a la casa donde ya no viven buscando cariño y compañía larga distancia con la hija que casi no ven y que extrañan. Los domingos son tan tristes como pedirle a alguien que no borre su facebook porque te aparenta proximidad. Los domingos son tan tristes como no saber donde dormir (y cómo hacerle para quedarse dormidos). Los domingos son tan tristes como buscar en google "Andrés Sánchez-Juárez". Los domingos son tan tristes como recordar los domingos en que tomábamos café antes de entrar "al aire".