domingo, 10 de abril de 2011

Confieso que te observo y me mantego observándote buena parte del tiempo. Te acoso y te sigo sin que te des cuenta. Miro por la puerta entre abierta cuando duermes y me meto entre la espesura de tus sueños y te veo corriendo en ellos lejos de mi. Confieso que lo hago no sólo porque me gustas, sino porque me estoy obsesionando contigo. También confieso no ser morboso, te miro de la manera en como los devotos lo hacen. Porque soy devoto de que me veas, de que me sientas, de que sepas que estoy ahí, viéndote.

Me gusta el monte que forma tu cadera, la manera en como se ciñen las sábanas a ti al momento de girar. Dirás que no tengo nada que hacer, pero el observarte es una de mis actividades favoritas, aunque tu no tengas el tiempo de darte cuenta.

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