lunes, 30 de mayo de 2011

Y después... el mundo real.

Y es que no es nada fácil darse cuenta que cuando estaba completamente decidido ya se había ido. Ni siquiera supe si lo soñé porque de repente me encontré despierto en otra cama, en otra noche completamente distinta (sin luna), una noche fría. El candor de las noches anteriores durmiendo desnudos con las ventanas abiertas; el crujido del mar a la distancia desapareció. Mis ojos en la oscuridad dilataron sus pupilas al máximo para intentar reconocer el lugar. Mis oídos, bien abiertos, intentaban tratar de escuchar si te habías levantado por un vaso con agua o al sanitario a desperezarte un poco (casi te podía ver, mojando tu piel, humedeciendo tus labios y tu lengua jugueteando lentamente con el agua y tus dientes, como si fueran los de alguien más), pero no escuché nada, sólo la madera torciéndose, justo como tú la madrugada anterior.

Pero y si no fue nada cierto y sólo fue producto de mi imaginación. Cabía, en esa fría noche, la posibilidad de que todo hubiera sido sólo un sueño y es que sólo los sueños te dejan ese sabor en el cuerpo. Ese sabor dulce y terzo del sudor, del calor contenido y que no quieres dejar escapar.

A partir de ese momento, todas las noches me despierto a la misma hora y mis pupilas vuelven a dilatarse y mis oídos vuelven a estar alertas por si alcanzó a verte o siquiera a escucharte. Parece que a partir de ese momento todas las noches sueño lo mismo y siempre me despierto cuando estoy completamente decidido y ya no estás.

jueves, 26 de mayo de 2011

This one for the freaks...

El último día que Richey James tocó con los Manic Street Preachers mi hermana apenas tenía dos años. El Popocatepetl escupió tanta ceniza que ninguno de los niños del barrio que salíamos todas las tardes a jugar al fútbol en la calle lo pudimos hacer. Mi madre se espantó tanto con las coladeras tapadas y el parabrisas del coche que lloraba desconsolada encerrada en el guarda ropa. Mi padre cuando llegó a casa parecía que había luchado contra zombies deseosos de comerse su cerebro, por un momento pensé que ya era uno de ellos. Sus ropas razgadas, su nariz ensangrentada y sus ojos rojos me hacían creer que venía por nosotros no para salvarnos del juicio final, sino para devorarnos, para arrancarnos las entrañas. Ese mismo día un camión de refrescos se estrelló contra la jardinera en donde siempre me sentaba a refrescarme tras un recambio de defensa por mediocampista. Se llevó la jardinera y se atoró con el árbol. Estuvo a nada de entrar hasta la tienda por la cortina pero no hubo nadie que lo constatara.

Recuerdo, como mientras me asomaba por la ventana a ver la ciudad en tinieblas, un dejo de nostalgia me pegaba en el pecho y me hacía voltear al cielo con extrañeza. Mi pequeña hermana, que estaba más pequeña aún, me preguntaba con su diminuta y balbuceante voz si todo estaría bien (sus ojos rojísimos y su boquita que casi estallaba en llanto me hizo comprender). Yo no sabía si las cosas estarían bien, sólo sabía que no la iba a soltar de la mano jamás. Le dije que si y ella con sus pequeños deditos apretó fuerte mi mano, estaba tan espantada como yo.

Desde ese día nunca he faltado a la cita de apretarnos las manos mientras vemos la ciudad a través del vidrio de la ventana al tiempo que le juro que todo seguirá bien.

lunes, 23 de mayo de 2011

Principio de exclusión

La proximidad cuerpo a cuerpo es la que realmente vale la pena. Cuando suspiras al oído y la distancia resulta inquietante es cuando todo se ha ganado. Las derrotas personales, el estado de ánimo, las puñaladas por la espalda no existen. El saberse que resguardas la espalda con tu pecho y que tus manos están cerca de la victoria que ofrece la cintura, la única resistencia que puede oponerse es la de recargarse un poco más hacia atrás sin que nadie nos mire, por eso de los celos y la envidia. Puedes hacerte medio paso para atrás, tampoco estamos tan retirados o puedes deslizarte un poco más hacía mi entre las sábanas. A ese lugar que siempre te ha correspondido.

domingo, 22 de mayo de 2011

"Tu propósito en la vida fue venir a cambiarle la vida a muchas personas"
...
....
.....

pero...
egoístamente...
¿Alguien me la va a cambiar a mi?

viernes, 20 de mayo de 2011

martes, 17 de mayo de 2011

Sobre héroes...

Uno de mis mejores amigos dijo que bien podría ser un personaje de Ibergüengoitia... que mi epitafio, tal vez, díria: "la penetre con facilidad".

Sería un exceso de arrogancia decir que encajo en uno de sus fabulosos personajes, además argumenté que yo sería más sutil.

Después salió con un duro gancho al hígado Sartresiano: "Como todos los soñadores, confundí el desencanto con la verdad..."

Creo que mi entrañable amigo está jugando con mi integridad mental al conocer mi endeble carácter en este momento. No se si odiarlo o amarlo.

A salud de mi hermano Emmanuel...

lunes, 16 de mayo de 2011

Sobre la vida cotidiana...

Hoy regresé a cerrar un enorme círculo abierto. Regresé a encarar a aquella que me desgarró por dentro, que me llenó de infortunio y de desgracia, que me traicionó y me apuñaló por la espalda. Aquella que realmente nunca me quiso y sólo me utilizó. Si, volví a mi pinche universidad.

Y recorrer los pasillos casi seis años después de cuando entré por primera vez no fue nada satisfactorio. Ya ni los despachadores de papel sanitario son los mismos. Ya no se escucha a los Happy Mondays por los pasillos. Ya nadie me saluda. Ahora Ed Hardy se ha apoderado del lugar, las cabezas rapadas y los motivos dorados son habituales en el "universitario" promedio. Pinche infierno de lugar.

Me sudaban las manos copiosamente antes de llegar. Procuré estacionarme muy lejos y pensar todo lo que iba a decir mientras caminaba. Preparé un discurso sufridísimo acerca de mi persona, mi vida y mi larga ausencia pero justo una cuadra antes, al ver el viejo café al que sólo entré una ocasión, me hizo pensar: a la verga toda preparación, entraré, encararé el futuro, el incierto destino y le aplicaré mi mejor derecha sobre su rostro cubierto por esas viejas telas obscuras hasta dejarlo al descubierto y lo haré que hable, que me diga porque no me quiere y porque no puede llevarse bien conmigo. Y justamente eso hice.

Me paré con tanta seguridad frente a toda autoridad universitaria que hoy me acogió con sus billeteras abiertas, que ni yo mismo creía que fuera yo quien estaba ahí, parado frente a esos nuevos y jóvenes chupasangre que te asignan un número de cliente (venta o pérdida) y no como un cerebro que puede ofrecer tanto. Y es que en un momento, cuando hablaba con esa autoridad regente de ese supuesto lugar de estudio y le tuteaba sin mayor timidez, me desprendí de mi ser y me observé, me califiqué siendo el más duro de mis sinodales y aprobé con honores. Despaché como el mejor orador que ese engendro del mal haya visto.

El incierto destino y yo hoy nos dimos la mano en señal de una pequeña tregua. Se que el muy cabrón en cualquier momento me chingará como muchas ocasiones atrás lo ha hecho, pero cuando menos en esta ocasión yo no seré el que comience el conflicto, el que me ponga el pie.

domingo, 15 de mayo de 2011

Psychodelicate girl - come out to play
Little metal faced-boy - don't stay away


Me mantuve siempre delante del diablo. Él cuidando mis espaldas para amortiguar el momento del impacto. El disparo entró por el frente y destrozó mi espalda. La sangre brotó y mi mejor reflejo fue buscarte entre la multitud. Mi mano directamente a la herida. Del agujero en mi pecho brotaban sensaciones al tiempo que se producía la segunda y mortal estocada. Él me la dió, quien más.

Because you're young - you'll meet a stranger some night

Pensé que le jugaba al vivo y nunca fui prudente como esa noche en la que me quedé cayado. Tu sonrisa y tu manera de verme siempre me hicieron sentir pequeñísimo. Me incomodaban pero a la vez me reconfortaban, sabía que eran sólo para mi porque las sentía observándome y deborándome en medio de todo el lugar. Si, te conocí de la manera más absurda y de la manera más absurda te dejé ir, te dejé viva en medio de la sangre que brotaba, entusiamada por, finalmente, despedirse de mi.

Because you're young - what could be nicer for you and it makes me sad

jueves, 12 de mayo de 2011

De eso pido mi limosna...

Bájame el nivel de la nostalgia como yo te lo hago hasta llegar a los talones. Déjame seguir soñando despierto que tanto me gusta, soñarte despierto como quisiera verte y nunca me dejas. Deja de meterte en mi cabeza y métete mejor entre mis sábanas. Ya ponle un jodido nombre a esta historia de una vez. Esta pinche nostalgia va a terminar por reventarnos.

domingo, 8 de mayo de 2011

Todavía recuerdo que me decías que me gustaba caminar en el centro de la ciudad porque me convertía en uno más, que amaba el anonimato y el mutar en algo amorfo, algo casi completamente inanimado, moviéndome al ritmo de las olas del mar de cientos, miles de pies.

Sigo siendo llamado al mismo lugar como un imán casi diez años después de que me dijiste eso. Renovaron el viejo monumento en donde iba a ver a los viejos coger entre los arbustos y luego defecar y jugar con las ratas. Las calles llenas de grasa y de mugre ahora son otras, llenas de grasa y de mugre también, pero de esa que le gusta a la gente. Sigo caminando por las mismas calles que hace casi diez años pero ahora tiene más significado que nunca. Sigo bebiendo en los mismos lugares en los que me inicié en el arte del trago y la falda corta y sigo siendo igual de pendejo que hace diez años. La gente no cambia pero si la compañía. La luna tampoco cambia, pero esa noche era tan distinta que creí que si ella, que se veía tan distinta, podía lograr confundirme, yo podría confundirte a ti.

martes, 3 de mayo de 2011

No quiero llegar... aún no.

A esta chingadera le encanta hacerme sentir menos. Siempre me pregunto como es que entre tantas personas seguimos sintiéndonos tan solos y seguimos pidiendo a gritos compañía.

Para mi comenzó mayo hoy. El mes me recibió con la clásica y siempre presente nostalgia, con una lluviosa madrugada y con una mañana fría, llena de nubes y filosa (justo como tú). Mi hábitat natural es el frio y los días humedos, aunque en días pasados disfruté de manera anormal el calor y el sudor (lo habría disfrutado más si hubieras accedido a sudar junto conmigo), eso no quiere decir que le esté siendo infiel a la lluvia y al acabar con los zapatos mojados, es sólo que al hacerte viejo aprendes a convivir con los demás climas. Incluso a gustarte y llevarte bien con ellos.

La entrada del mes me recordó lo insignificante que soy. La neblina justifica todo lo que digo. Se que soy demasiado quejumbroso, que me azoto por todo y que tengo un nivel de menosprecio personal de campeones, pero el frio calando los huesos y tus ojos siendo cegados, la inmensidad natural y el sentimiento de soledad partiéndote la madre por la espalda, me dan la razón.

El desenso fue fácil pero doloroso. Pensé más de mil veces: no quiero que te vayas, no... y tampoco quiero llegar, aún no. Quédate conmigo. Pero ni todos mis esfuerzos, ni todos mis pretextos fueron suficientes para terminar aquí, siendo nuevamente derrotado por la responsabilidad, que, a fechas recientes, se ha convertido en mi peor enemigo.

lunes, 2 de mayo de 2011

Ayer por la noche llovió y me acordé de ti. Casi media noche, bajé la ventanilla, me mojé y decidí pararme, tomé un par de fotos de la nada,  me volví a subir con el pelo húmedo y con los sueños a tope. Emprendí el viaje de regreso y me di cuenta de todo: soy un niño chillón que se esconde debajo de las sábanas porque en su habitación se escuchan ruidos... y tú, tú eres el ruido que no me deja dormir en las noches, contradictoriamente, el ruido más hermoso que he escuchado en muchísimo tiempo.

No me dejes cerrar los ojos, no me dejes dormir.

domingo, 1 de mayo de 2011

Observación...

Nunca había pisado el pasto descalzo. Me gusta pisar el pasto y sentir como me hundo en él. Esa ligera depresión que causa mi peso sobre la yerba es providencial.

Más de dos me voltearon a ver con miradas ajenas al instante, a la situación. En un momento dado dos personas más se descalzaron y comenzaron a correr por el prado. Detrás de mi una pareja que se masturbaba alegremente también lo hicieron, pero ellos se despojaron no sólo de sus calcetines, se arrancaron la ropa desesperadamente... como cuando estás ansioso por penetrar y ser penetrado y la ropa sólo sirve para estorbar. Delante mío unos viejos jugaban al fútbol y al ver como el ataque de ansiedad por el pasto y los pies descalzos se desbordaba, decidieron olvidar el balón y comenzar a desnudarse también. Comenzando por dejar al viento primeramente los pies, luego se despojaron de las camisetas y los calzoncillos. Era una danza frenética de pies descalzos, de pechos agitados y erecciones mayúsculas, gigantes. Pero no era por vernos desnudos los unos a los otros, no era por oler nuestros sudores llenos de sexo y deseo, era por la sensación del pasto debajo de nosotros, esa conexión de la tierra con nuestro cuerpo comenzó con nuestras plantas de los pies y brotó súbitamente en erecciones corporales.

I'm not sure what this could mean
I don't think you're what you seem


Mientras comenzábamos a tocarnos al tiempo que corríamos, algunos más osados comenzaban a sacar las lenguas y cada que chocaban era visible el intento de lamida que dejaban en la otra persona. Todo terminó cuando comenzó a llover, esa lluvia melancólica que nos llevó de la euforia y la excitación a la melancolía infinita. Tanta melancolía fue, que de correr, pasamos a juntarnos todos en un inmenso círculo que apenas daba cabida a todos los miles que estuvimos presente en ese maravillosa orgía. Todos nos tocamos, nos palpamos y nos soltamos a llorar, empapados, inundados de placer y gozo. Finalmente nos retiramos uno a uno, tristes como cuando no quieres que termine la noche, como cuando terminó la fiesta y todos, cansados, se dirigen a sus casas y nadie te mira con ganas de burlar el tiempo, la vida misma y hacer una extensión de esa felicidad, tal vez tan efímera, pero felicidad a fin de cuentas.


And it's what nobody knows
well every day my confusion grows