lunes, 2 de mayo de 2011

Ayer por la noche llovió y me acordé de ti. Casi media noche, bajé la ventanilla, me mojé y decidí pararme, tomé un par de fotos de la nada,  me volví a subir con el pelo húmedo y con los sueños a tope. Emprendí el viaje de regreso y me di cuenta de todo: soy un niño chillón que se esconde debajo de las sábanas porque en su habitación se escuchan ruidos... y tú, tú eres el ruido que no me deja dormir en las noches, contradictoriamente, el ruido más hermoso que he escuchado en muchísimo tiempo.

No me dejes cerrar los ojos, no me dejes dormir.

2 comentarios:

  1. Wow. De tus mejores escritos, y has escrito unos muy buenos últimamente.

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  2. Muchísimas gracias por pasar a leer, Zyan. Espero seguir por la línea del bien. Te mando un abrazote. Por cierto, te mandé un mensaje personal con la información del número del celular :)

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