domingo, 14 de agosto de 2011

Egoísmo (1)

Lentamente las gotas comenzaban a estrellarse contra el vidrio y mi mirada se fijaba en alguna de ellas, la manera en como bailaba sobre las demás o las iba empujando para, de esta manera, cumplir la premisa de la gravedad. Yo siempre soñé en cumplir esa premisa y descender de golpe sobre de ti, a tus brazos, a tu vientre, a tu pecho. Pero lo único que hacía, sin importar que cayera el agua del cielo, era salir, meter mis pequeños dedos entre el resquicio tan tuyo que quería hacerlo nuestro, sobar un poco el polvo, la tierra formada por los viejos terrones de lodo que algunos llamaban adobe, alcanzar el fondo, sentir el placer de tocarlo y sacarlo, sólo así, entonces, alcanzaba un poco de ti. Entre mis dedos jugueteaba con ese cigarrillo a medio consumir que dejabas ahí dentro, justo debajo de la ventana. Siempre me pregunté el por qué de dejarlo ahí, por qué tu sorpresa al volver y no encontrarlo y voltear un poco perdida, un poco sonriente para ver si estaba a tu alcance visual ese que se había llevado un poco de ti y que a cuenta gotas le permitías ese poco que yo atesoraba y olía como si fuera el primer aliento al salir del vientre materno. Tus ojos sorprendidos me los había guardado en la memoria, las pequeñas arrugas que se formaban en rededor a tus labios al sonreír sentía que las tocaba al asomarme tibiamente entre las cortinas cuasi transparentes. Volteabas al cielo, sentías las primeras gotas del día y echabas a correr.


2 comentarios:

  1. Me gustan las descripciones que realizas en tu narración, los detalles con que trocas la realidad a ese paisaje construido de palabras. Un abrazo.
    P.D. Cuando sea grande quiero escribir como tú... y lo digo en serio...

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  2. Pensé en nunca contestarle a los ánonimos, ya hasta configuré para que no comenten si no tienen cuenta en gugul! jojojojojojojojo xD

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