jueves, 18 de agosto de 2011

Media noche en París (1)

Compré una máquina del tiempo. Es de medio cachete pero se ve entera. Espero me lleve y me traega de vuelta sin pedos. Cuando me la ofrecieron me pregunté: ¿yo para qué chingados quiero volver atrás? Cuando me miró dubitativo el vendedor me dijo: puedes volver para corregir todo tu pasado y en este momento ser presidente de México, no tener esos tres monstruosos hijos que tienes y posiblemente, si es todo lo que deseas, matar a tus padres desde que estabas pequeño. Mis sueños de grandeza napoleónica y de libertario insurgente nacional se vieron difuminados al pensar como correría la sangre en la bañera y como rodaría la segunda víctima por las largas escaleras. La manera en como fingiría el llanto y después en como intentarían meterme en una camisa de fuerza al tiempo que activo la máquina para más o menos aparecerme unos años después, limpio, intacto.


Una luz de esperanza en mi alma me hizo pensar que debo de tirarla. Antes pensé en darle un bonito funeral, como lo hiceron mis hijos con el gato que atropellé sin darme cuenta; recibí puntapies en mis espinillas y arrancaron un poco del pelo que me queda, fui por una caja de zapatos, cavé hasta un metro de profundidad, fui por le párroco local y le dimos santa sepultura. Ahora que terminé de recordar la sepultura del gato pensé que era mejor asesinar a los tres niños, dejar vivos a mis padres y guardar la máquina por si se ofrece revivirlos.

3 comentarios:

  1. QUE CHIRINDONGUEZ, HISTORIA CORTA PERO LLENA DE IDEAS, ME GUSTA HARTO.

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  2. Jefe: Que bueno que te guste, me avergüenza un poco que me leas, pero bah! que más da jeje

    Gracias Zeltzin! :D

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