martes, 29 de noviembre de 2011

Apuntes para perderse en la Ruta Karheiba (vol. 1)

Me quitaste el vendaje de los ojos y al hacerlo la inmensidad me abrumó. La historia del que alguna ocasión fui, caminando por entre la espuma marina, me erizó toda la piel. Sentir como estás al pendiente de mis pasos, al pendiente de mis miradas y de mis anhelos me llenó el corazón. Cuando comenzaste a caminar por entre tus letras, con un poco de temor por la oscuridad de tus pensamientos y la incertidumbre de mi reacción, me hizo sentirme más vivo que nunca. Bajaste la luna, le amarraste un pequeño cordón a uno de sus cuernos y el otro extremo del pequeño hilo lo amarraste a mi dedo anular. A manera de anillo me regalaste la luna y yo como infante que me sentí volqué mis sentimientos y mis lagrimas como agradecimiento. Has hecho darme cuenta de mis errores y quiero aprender de ellos y sobre todo de ti. Estás poniendo un poco de saliva en cada una de mis heridas y sanándolas como cuando éramos pequeños, como cuando nada dolía. Me has enseñado que también puedo lastimarte pero que con un poco de convicción y agallas puedo ponerle también un poco de saliva a tus heridas y hacerlas sanar, hoy aprendí a como no volver a hacerlo, a procurarte felicidad.

Quiero crecer contigo, quiero verte alcanzar tus metas, quiero impulsarte a lograrlo. Y esté en la posición que esté, siempre vas a contar con mi amor y mi devoción...

(si, puntos suspensivos por todo lo que falta. Ésto, ésto va hasta el infinito...)

lunes, 21 de noviembre de 2011

Swallow me...
Everything is alright
Ill be the one
Who keeps you up at night
And if you leave
I can guarantee
You will find 10 million
Guys like me


Sea Swallow Me by Cocteau Twins on Grooveshark

jueves, 17 de noviembre de 2011

Le vendería mi alma al diablo por encamarme contigo hasta que salga el sol de mañana. Pero como vender el alma no es poco, me pondría exigente y sería, cuando menos, hasta el lunes. Después de eso que haga el pinche Diablo lo que quiera conmigo...
Pues nada, que me encuentro con esto y que escribo lo primero que se me ocurre acerca de la nostalgia moderna.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Y llegó Joaquín Sabina en medio de un beso inmenso, impresionante. Después vinieron los despojos y los susurros ahogados, las respiraciones entrecortadas y las puertas de los baños azotándose. El frío de la noche con pies descalzos, contigo dormida y tu respiración profunda como tu mirada; conmigo soñándote despierto y tú frente a mi, soñando...

Y llegó Joaquín Sabina en medio de una improvisada pista de baile. De una fiesta casi malograda. De una fiesta triunfal llena de excesos. Llena de palabras obscenas para volver a atacar. De regaderas inmóviles, fieles testigos mudos pasionales al igual que el suelo que nunca sintió desnudez alguna...

Y llegó Joaquín Sabina cuando se prendió la luz del baño. Cuando mi paranoía me hizo sentir que alguien entraría y me emocionaba más. Al momento de mi excitación agonizante, exultante, desbordante...

Y llegó Joaquín Sabina en medio de una conversación y un beso que nos mareó; a ti más que a mi, pero nos mareó a ambos. Remedios para no dormir, remedios para culminar, remedios para bajar una mayúscula seña de ebriedad...

Y llegó Joaquín Sabina cuando no pudimos dormir por un arrebato fugaz, un arrebato lleno de fuego en medio del frío que quemaba las entrañas. Pero tú y yo nos cobijamos el uno al otro, caminando como un buen par de ebrios en medio de la nada con la luna como foco y unos escalones cuasi asesinos...

Y llegó y llegaste y llegamos. Ahí nos quedamos o cuando menos eso quería. Después dormiste y dormiste y dormiste y yo te contemplé con un pitillo entre los labios jugándolo como si fuera la punta más punta de tu cuerpo. Te acomodé, te hice a mi antojo y tu sueño fue más voraz que cualquier maña mía. Me encelé de Morfeo pero supe que esta ocasión me tocaba perder. Continué con el único ejercicio que me se de memoria: el de contemplarte...

viernes, 11 de noviembre de 2011

Who do you love...?

La última ocasión que escapé del internado fue para ir a buscarte. No estuviste, como siempre, e hice coraje y aspavientos. Trepé cuesta arriba la pared como araña vulgar y vil. Sortee los obstáculos para poder decender y con la ira y la respiración agitada rompi el vidrio de una de las ventanas para poder entrar a tu habitación. Ya dentro, la mano ensangrentada y la frente empapada de sudor, me despojé de la bata blanca y busqué entre tus ropas por algo que pudiera quedarme. Pantalones negros, camiseta sin estampados y algo que me identificara contigo: aretes. Comencé a buscar la documentación que habías alterado y puse todas las cosas de cabeza. Recordé los años en que así lo tenías porque querías, parecía que a diario yo entraba a hurtadillas a recorrer tu ropa interior y husmearla como husmean las ratas entre la basura.

Come on, take a little walk with me

Por error tropecé con tu cama, con tu olor, con tus sábanas: que bien hueles, me dije a mi mismo... todavía hueles un poco a mi. Y con la exitación de tu olor, del calor de las sábanas comencé a jalármela intempestivamente, con tal fuerza, con tal ira, que las astillas del vidrio que aún tenía enterradas en la mano comenzaron a clavarse con la fuerza de tus dientes. Sangré profusamente y manché tus sábanas. Me asustó un poco el rojo impregnado en la espesa blancura de ese lugar en el que más de una ocasión te vi dormir, te vi revolcarte conmigo, contigo misma. Escuché ruidos y pensé huir. Un golpe atestó la parte posterior de mi cabeza. Colapsé.

Just twenty two and I don't mind dying

Al despertar estaba atado, ensangrentado aún y medio desnudo. Mantenía puestos tus ajustados pantalones negros pero el torso lo tenía desnudo, la oscuridad no me permitía ver absolutamente nada. Recordé las veces que miraba por el quisio de la puerta husmeando tu olor, husmeando tus pasos. De pronto sentí algo que presionaba el colchón justo en medio de mis rodillas, después un tacón se apoyó en mis piernas y un fuerte dolor atacó mi pecho, caí desmayado del dolor.


The night was dark and the sky was blue
Down in the alley and an ice wagon flew
Somebody screamed
You should've heard what I've seen

Desperté con un fuerte dolor de cabeza y la mano curada. Mi posición fetal daba señales de un frío asfixiante, casi asesino. La gente pasaba y me miraba con desconfianza. Alguien a quien tenía años de no ver me reconoció y por un momento juré que se acercaría a ayudarme pero le ganó el grandulón de zapatos lustrados y saco de solapas anchas que me auxilió. -Te estuvimos buscando toda la noche, me dijo. -Alguien entró en tu oficina, hurgó entre tus papeles pero no se llevó nada; sólo revolvió tus pertenencias personales y robó algo de tu ropa. Te creíamos muerto. Tu habitación está llena de sangre  y lo único que encontramos fueron unos aretes negros sobre la cama.


Oh! you boy, don't you understand?

domingo, 6 de noviembre de 2011

Amores que matan nunca mueren...

(O qué bien te ves con esas medias negras y los ojos ligeramente delineados)

Vente a dormir conmigo porque no tengo ganas de hacerlo solo. La noche no tiene ganas de cobijarme y nadie lo hace mejor que tú. Los rasguños en tus manos y piernas serán cubiertos y sanados por estas manos, a veces terzas, a veces rudas; serán justo como tú las necesites.

Quisiera amainar tu desesperación y tu estrés pero no se como. Intento e intento pero todas esas ocasiones se quedan sólo en intentos fallidos. Hoy no dormiré pensando en acertar en el blanco, cuando lo haga explotaremos y nos daremos cuenta que todos esos disparos que no acertaron fueron parte de vivirte, de vivirnos y de vivir.

No dejo de pensar en todo lo que vertí en mis sueños, tan llenos de erotismo como de calma paz. Quiero dejar de tener estas pesadillas que sólo hacen que me duela el estómago y que, finalmente, pueda mostrarme como tantas veces sólo tú has logrado verme: pleno.

No quiero que amanezca ni tampoco que anochezca. No quiero que termine de sonar la misma canción de Miguel Bosé. No quiero colgar la bocina del auricular y tampoco quiero cerrar la puerta. No quiero irme sin decirte que te amo y no quiero decir adiós. No quiero llegar al vacío de las habitaciones sin olor. No quiero lunes con desvelo, desgano y párpados hinchados. Quiero tranquilidad, la misma que todas las mañanas le pido que te de y que intento, igualmente, darte cada ocasión que tus ojos me dicen: quiero recostarme en tus piernas mientras conduces hasta el infinito de mi vida.