lunes, 27 de febrero de 2012

El único oso chingón, es el oso Grizzly

Y con respecto a la entrada anterior, si la radio me pone esta canción al azar en un día al azar, la vida cambiaría repentinamente, convirtiéndome en una mejor persona... no no no, en una peor persona. Tal vez asesinaría en el instante o me bajaría y comenzaría a predicar la palabra de... no, eso si será convertirse en alguien muy malo. Tal vez convertiría los sueños en realidad de todas las personas o simplemente hablaría con algún extraño y le contaría su vida a través de lo que me dicen sus pupilas. Pero tal vez esas pupilas me estarían diciendo mi vida, o alguna vida pasada, entonces te extrañaría, como se extraña, justamente, las vidas pasadas y recordaría cuantos cientos de vidas hemos estado juntos y siempre, siempre sonrientes y juguetones, entonces aquel que me habría escuchado en un principio fascinado entraría en colera por el aburrimiento pero mi llanto le calmaría y se perdería como se pierden los que sienten miedo del que tienen frente a él, entregándose por completo, pero como siempre, el que se entrega, da un paso atrás, enjuga las lágrimas, pide perdón y sale por la puerta de atrás, con el telón abierto y el público abucheando. Al abrir la puerta de emergencia, la salida de atrás, estaría alguien esperando por el autógrafo, no el mio, sino el de la estrella principal, siempre interpretada por mi y al verme derrotado se decepcionaría, rompería en mil pedazos la foto, que no es mía y se iría triste a decirle a mamá que le prepare chocolate caliente con galletas con chispas, si, de chocolate.

Lejos de Veracruz

"No se quien dijo que vivimos de un modo parecido a como escuchamos la radio: esperando la siguiente canción, la canción que nos cambie un poco, si no la vida, la mañana."

domingo, 26 de febrero de 2012

Do nothin' till you here from me...

La libreta de los vicios

Las ideas más extravagantes están plasmadas en las últimas hojas de mis viejos cuadernos de educación secundaria. Dejaba que mis manos figuraran las ideas más complicadas, desde un Abigail me gustas y me la jalo pensando en ti, hasta una disertación acerca del sentimiento de derrota (a los 13 años) y la manera en como tenía que sobrellevarla por los siguientes 14 años. Sí, Abigail era una morra que iba un año por encima de mi. Me gustaba y sólo porque me gustaban sus piernas y su mirada adolescente de cógeme, permitía y toleraba su bíblico nombre. Una ocasión me invitó a bailar y yo no sabía bailar. Fui a la chingada fiesta y la muy cabrona fue con su novio. Yo me consolé con las miradas que me tiraba cada que estaba con él. El novio tenía como 40 (así lo veía yo, aunque en realidad tendría como 16) y era todo un dandy en la prepa que estaba apenas a unos pasos de la secundaria. Ya, para no hacer el cuento largo, quedó embarazada al año siguiente y yo caminaba todas las tardes frente a su casa al salir de la secundaria deseando habérmela cogido antes de que ese gañan, sudoroso y horrible, la hubiera preñado... *suspiros adolescentes*

La disertación acerca de la derrota consistía en no más que desaires amorosos y saber como complacer a una chica postpuber, a veces en dejar de ser mediocre. Pensaba que estaba destinado a no saber como congeniar con mujer alguna. Mi educación básica consistió en un régimen militar con puro pequeño culero que tenían dos opciones; una: volverse putos o; dos: masturbarse hasta que se les cayera la verga. Esa educación homosexual/militarizada me dejó con muchas dudas que las materializaba en sudor al hablar con una chica y erecciones múltiples al ver calcetas a la rodilla. Posteriormente cuando crecí y seguí sin saber como entablar conversación alguna sin que mis ojos se fueran a otros "puntos" entendí porque todos los escritores malditos que había leído hasta ese entonces (para sentirme diferente y mamón) eran bebedores empedernidos y buenos amantes de la botella antes que buenos amantes de las mujeres. Ahora entendía de donde salían tanto poema en prosa y tantas alabanzas (al Señor... pero de las piernas).

Es así como me inicié en el vicio, a través de las dudas. De no saber si aceptar una mamadita ingenua de alguien de 11 años por quinientos pesos (tomen en cuenta que mi vejez me da para decir que un boing costaba un peso y una hamburguesa doble carne, cinco) o seguir sin saber domesticar a ese animal salvaje llamado mujer, porque los hombres, mucho más animales (pero ni siquiera salvajes), somos una especie de perro en celo que ladra y brabuconea y tira espuma por la boca, en la jaula y que, cuando nos vemos ante la llama del desencadenamiento, metemos la cola entre las patas y no sabemos que hacer más que dar vueltas en círculos.

Sigo sin decifrar el código secreto, complicado y maravilloso que vive dentro de las cabezas de las mujeres pero, sin lugar a dudas, ésto me ayudará un poco. Comencemos contigo, con mi vicio:


martes, 21 de febrero de 2012

Conviérteme en ese pequeño espiral que da vueltas al ritmo del viento, al ritmo del aire que exhalas por tu boca cuando hablas y respiras al mismo tiempo. No eres tan hombre; puedes respirar, verme, besarme y absorberme en un único movimiento. Deja que el viento nos acaricie desnudos, que juegue con nosotros, que nos erize la piel y nos provoque, si, esa paz, esa insalubre ansiedad, esa necesidad de perdernos en nuestros cuerpos. Olvídate de todo y permite que el viento nos lave. Escucha como el viento sopla.

martes, 14 de febrero de 2012

Tindersticks; My Sister.

She went blind at the age of five. We'd stand at the bedroom window and she'd 
get me to tell her what I saw. I'd describe the houses opposite, the little
patch of grass next to the path, the gate with its rotten hinges forever wedged
open that Dad was always going to fix. She'd stand there quiet for a moment. I
thought she was trying to develop the images in her own head. Then she'd say:

 I can see little twinkly stars,
like Christmas tree lights in faraway windows.
Rings of brightly coloured rocks
floating around orange and mustard planets.
I can see huge tiger striped fishes
chasing tiny blue and yellow dashes,
all tails and fins and bubbles.
I'd look at the grey house opposite, and close the curtains.
She burned down the house when she was ten. I was away camping with the scouts.
The fireman said she'd been smoking in bed - the old story, I thought. The cat
and our mum died in the flames, so Dad took us to stay with our Aunt in the
country. He went back to London to find us a new house. We never saw him again.


lunes, 13 de febrero de 2012

Me gusta el olor de la orina al caer entre los chorros de la regadera y la manera en como se mezclan los aromas con el de la espuma para afeitar.

domingo, 12 de febrero de 2012

Bulleit Bourbon

Desde el porche alcanzó a divisar toda la extensión del terreno. Los 1.2 metros de altura entre la crujiente madera y el piso me permiten ver hasta la orilla, hasta la cerca por donde en este momento el tractor conducido por mi hijo va arando un poco de los últimos tramos de esta fértil tierra que nos pertenece. El viejo espantapájaros que Molly confeccionó se para inerte al lado de las duras puas en las que esa vieja ocasión quedó atorado Maiky, ese viejo ladronzuelo de hortalizas, quien era conocido por robar ganado y prenderle fuego al maíz sólo por diversión personal. Al fondo, donde la tierra se convierte en el cielo y el cielo en nuestro hogar, las nubes se miran amenazadoras; si, se miran entre ellas de una manera que a cualquiera de nosotros, acostumbrados a lidiar con las lluvias y con la falta de ellas, sabemos como es que se miran. La vara de trigo que limpia los espacios entre mis dientes y el comienzo de mis inflamadas encías intenta tranquilizarme. El aguardiente que cargo con mi mano izquierda apaga un poco el fuego de mi temor a que el viento, inflamado, enrojecido, venga y acabe con lo único que tenemos.

Dentro las mujeres cocinan. Maiky (si, mi hermana tiene el mismo nombre de ese viejo ladronzuelo) prepara algo cosmopolita para nosotros, acostumbrados a la comida del campo. Ella viene de visita desde la gran ciudad capital. Le gusta visitarnos dos veces por año, llevarnos novedades y prepararnos alguna suerte culinaria que ha aprendido en sus refinadas degustaciones. Siempre consiente a mis hijos y les trae algunos regalos que seguramente los entretendrá en lo que nos resguardamos en el sótano. Maiky, que es de buen corazón, agita mucho el clima cuando viene. No se si es porque el campo no la quiere o todo lo contrario, el clima se vuelve loco con ella.

Al volver a la realidad caigo en cuenta que mi trago se ha consumido, que el viento es cada vez más fuerte. El tractor se ha quedado inmóvil, el espantapájaros ya no está y el viento comienza a consumir todo, mis hijos están dentro junto a mi mujer y gritan por mi. La agitación del maizal me excita y me exaspera un poco. Siento como mi pecho se eriza y mis venas se saltan. La naturaleza no puede ensañarse de tal manera con una persona, cuando menos hoy no. Disfruto el viento, disfruto la fuerza de la madre naturaleza. Disfruto de tener los pies descalzos, de la madera que cruje debajo de mi, de como el mundo cruje debajo de nosotros intentando comunicarnos algo. Intentando decir que ella es la dueña de todo y nosotros sólo estamos de paso.

Se consumió el Bourbon.