lunes, 2 de abril de 2012

Día 2

Despertar nunca me resultó tan poco complejo, lo difícil se situó en el momento en que mis sandalias no estaban en el mismo lugar y en él estaba una mancha de polvo que corrió cuando vio que, mecanicamente, mi palma del pie se colocaría sobre ella, usurpadora del lugar de aquellas que evitan el frío del suelo en mis pies. Me sorprendió que ese pequeño montón de ollín corriera, bostecé y froté mis ojos para intentar recuperarme del asombro. Busqué ese pequeño montoncillo de polvo con pies pero nunca lo encontré, me miré en el espejo, una arruga más alrededor de mis ojos y esa cana que crece a diario debajo de mis párpados, pensé que faltan tus dedos para jugar con ella y para jurarme que me la quitarás sin dolor para que no me estorbe al conducir.

Camino al trabajo pensé cambiar mi ruta hacia la tuya pero fui consistente con mis ideas. Las vacaciones no han sido mi fuerte desde que fueron robadas de mi vocabulario y de mi diario accionar. Las vacaciones se convirtieron en domingos en ferias y pueblos desconocidos que me hacían sentir como turista en mi propio hogar, mirando tierra que me pertenece y que nunca había pisado, aspirando olores próximos a mi, dueños de mi y yo dueños de ellos que aparecieron cuando jugábamos a no ser de aquí. Nuestras miradas se entrelazaban entre empresas multicolores y helados de sabores.

Pensando en todo lo mal que he hecho me sorprendió un semáforo en rojo y lo odié, esperando el color verde suspiré y recordé cuando deseaba que toda la ciudad fuera un semáforo en rojo para jamás movernos de él. Todo tiene que moverse y este segundo día aún no termina aunque en cierto modo tengo la sensación de que ya ha dado todo de si para mi.

Each day, spend it with me now
All my time, spend it with me now
But each day spend it with me now
All my time, spend it with you now
But out here, no one can here me now
Out hear no one can here me now



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