jueves, 5 de abril de 2012

Día 4/Día 5

Cuando el mesero me pidió permiso para servir la leche caliente recargué ligeramente la silla en dos patas y puse mis dos manos entrelazando los dedos detrás de mi cabeza (pensé que si perdía el equilibrio y me iba de espalda, mis manos salvarían mi nuca). Entre mis piernas yacía una botella para la última carta con olor a mar y humedad de la buena. Mientras espumeaba y humeaba mi lechero me detuve a pensar en la ansiedad por esperar a verte a las 5 de la tarde en el malecón, sentía que tenía años sin verte y esos 35 minutos que faltaban para la hora me impacientaba; mis piernas temblaban, mi garganta necesitaba algo ardiente y mis manos sudaban copiosamente.

Cinco minutos antes pagué la cuenta, fui al baño a acicalarme y reparé en mis ojeras, delataban que no he estado durmiendo bien. Tan sólo tenía que atravesar la calle para encontrarme contigo. Tardé más de la cuenta en salir para no llegar antes que tú. Cuando atravesé el portal de salida de la Parroquia todavía no estabas sentada en la banca donde quedamos de vernos. Lamenté y maldije no haber tardado más. Cuando iba a media calle noté tu mirada clavada en mi y me distraje dos segundos. Segundos necesarios para ser arrollado por algún conductor suicida/homicida.

Cuando estuve de frente a ti olisqueaste mi cara y me miraste como si hubiera sido una eternidad la que no nos hubiéramos visto. Mordí ligeramente tu cuello y te erizaste. Apretaste mi espalda y subiste tu nariz por mi cuello hasta el oído, besaste mi mejilla y me soltaste un: te ha crecido el cabello. Mi sonrisa lo dijo todo. Me tomaste de la mano y enfilamos al bar más cercano. Un bar en el que el encargado de la barra no es tu amigo. Un bar en el que nadie te conoce. Un bar en el que nadie nos conoce. Bebimos hasta que nos capturó la noche. Bebimos hasta que nos nombraron débiles. Bebimos hasta que el final nos alcanzó.

Are you sorry that you love me?
Am I sorry I love you too?




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