lunes, 16 de abril de 2012

Uno de esos días de sueño en medio del trabajo...

Un semáforo en rojo me alcanzó sobre Calzada de la Viga y mis ojos se entrecerraban. Entre el cansancio, el calor y el sueño azotador, no resistía más a las luces rojas que me arrullaban como pequeños ángeles que ofrecen sus manos esponjosas como algodón y sus labios jugosos como naranjas recién arrancadas del mejor huerto californiano para el beneplácito de todos mis miembros cansados y poder dormir. Cuando sentí que mi cabeza colgó de mi pescuezo una imagen atronadora me hizo perder el aliento y sentir un pinchazo directito en el culo: estaba justo frente a mi mismo, mirándonos; mi otro yo estaba atravesando por el paso cebra de la mano de mi abuela, misma que acaba de cumplir seis años de muerta. Mi otro yo tenía aproximadamente 14 años por el viejo uniforme a cuadros de la secundaria. Y yo, pues yo ya olvidé cuantos años tengo. Nos miramos firmemente y me guiñó el ojo. Haló a mi abuela y me voltearon a ver.

Yo conducía una flamante limousine de Jaguar, 8.5 mts de largo, 12 cilindros y 24 bocinas distribuidas en todo el ancho y largo del vehículo; doble árbol de levas, celdas solares que tienen la capacidad de recargar un alternador que a través de sus 16 bobinas alimentan el mini bar instalado dentro. Mi sombrerillo que imita a un aviador pero bien puede pasar por el de un chofer de limousine evitaba que mis clientes vieran mis ojos rojos (además mis gafas oscuras oscurecían mi panorama desolador). Así que, para cuando voltearon a verme, mi otro yo, el que soñaba con triunfos, futbol y las nalgas de Winona Ryder, yo, que sueño con triunfos, futbol y las nalgas de Winona Ryder, no nos tomamos en cuenta y no nos percatamos que nos observábamos. Yo, paciente como un caballo salvaje en una jaula del Bosque de Aragón, esperé a que atravesaran hasta la otra banqueta, aún cuando suelo atropellar a las personas que se pasan el semáforo en rojo. Ellos, después de poner el pie sobre la banqueta, mordieron la enorme torta de milanesa que llevaban "made in la Balbuena" y a mi se me antojó tanto que tuve que hacer un alto en el metro Moctezuma para comerme semejante torta y dedicársela a aquella que se encargó de enseñarme el arte de comer tacos de suadero y chuparme enteramente los dedos de las manos.

Something's wrong cause my mind is fading
And everywhere I look there's my mind fading
Temperature's dropping at the rotten oasis
Stealing kisses from the leperous faces...


Got the Devil's haircut in my mind...

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