martes, 29 de mayo de 2012

Todo se llama como tú (lágrimas negras)...

Me desperté con pesadez. Me probé un par de zapatos nuevos, café, ligeramente apretados, pensé que la piel cederá. El baño fue rápido, la tardanza apremiaba. El camino fue estresante. La natación me ha convertido en una mejor persona. Llamarte por las mañanas siempre ha sido un placer en exceso culpable (culpablemente delicioso). Abordaste, nos observamos: miradas apresuradas. Corrimos, burlamos y engañamos a nuestros perseguidores. Nadamos como nunca, tu siempre sirena y yo siempre intentando cazarte. Al salir tu cuerpo radiante, cabello mojado, ojos brillantes, cuerpo bamboleante y enervante. Caminamos, lentos, cansados. Desayunamos como siempre y como nunca; siempre delicioso y cada vez diferente. Buen equipo siempre hemos sido: mientras uno enjabona el otro enjuaga. Calor, mucho calor. Tiempo ausente explotado al máximo. Incomodidad, incredulidad. Renuncias, estrés liberado. Toluquita la Bella. Cantina vigorosa y sudorosa, como nosotros en medio del calor, debajo del sol radiante. Cervezas; una, dos, tres... lengua liberada, oídos prestos, bocas beligerantes. Salir, azotar las puertas de vaivén. Entrar por el postre, ebrios, llenos de felicidad y ansiedad. Risas, muchas risas: ¡oh! es tu cumpleaños, ¡oh! es mi cumpleaños. No importa el día, estamos juntos. Regreso, planes, sexo, sudor, lágrimas, palabras, muchas palabras; más de las que quisiera escuchar. Amor, mucho amor; el que siempre espero poseer. Regalos, nunca terminan los regalos, no importa de quien y hacia quien van. Te regalo mi vida, mi luna, mi ciudad. Te regalo mi nombre, mi historia, mi cuerpo. Te regalo todas las veces que no lo logré y todas aquellas que logré hacerte sonreír. Noche, luna y una promesa; infinita, eterna, enorme. Yo estoy aquí, esperando que sea mañana.
Te regalé luciérnagas que salieron de mis dedos y la ciudad entera. Todo se llama como tú y nadie lo sabe, sólo tú y yo. El 28 de mayo es tuyo y el día lo confirmó.

sábado, 26 de mayo de 2012

Pensamientos en modo aleatorio...

Nunca me cayó bien Saramago ni Carlos Fuentes; tampoco leí con voracidad a Paz. García Márquez siempre me pareció demasiado infantil, soso incluso. Cortázar pretencioso igual que Poniatowska (¿está bien escrito?, tengo flojera de gugulearlo). Tampoco soy culto ni mucho menos inteligente como para hacer una tesis del por que, es sólo así, como cuando se te antoja un helado de chongos zamoranos con jarabe de chocolate recubriéndolo en modalidad tres marías (si, como ese paraíso de las quesadillas y los motocicletas próximo a Cuernavaca, Morelos).

Cuando uno está molesto (tan aleatorio como este texto), todos estos escritores, todos tus amigos, hermanos, hermanas y padres se pueden ir a chingar a su madre, incluyendo ex novios y ex novias y ex fajes y ex amantes y ex perros y ex perras y ex primos y ex amigos y los próximos que serán exes también. Pero cuando uno ya despepitó contra todos, y todos están extrañados porque el que nunca explota y todo lo puede explotó, es momento de arrepentirse. Y es que me siento como ese pequeño preso político que no hizo nada más que expresarse pero que por alguna manera preferiría haberse guardado sus palabras y estar en casa tomándose un seis de tecates. Aunque, pensándolo bien, todos aquellos que nos arrepentimos por lo que expresamos somos unos malos ciudadanos. Porque debiera de estar orgulloso de mi mismo y tener el pecho erguido y sentir el viento fresco de un sábado por la mañana y pensar: todo lo que he dicho tiene sentido y estoy parado aquí porque aquí es donde debo de estar. ¿Será acaso que no estoy hecho para formular discursos subversivos y menos para encarar al adversario...? ¿Será que estoy hecho para ser doblegado ante la adversidad y poner la cabeza gacha mientras la vida pasa...? ¿Será que estoy hecho para no reclamar y permitir que el adversario me pisotee y me pase de pendejo...?

Espero que algún día, tantos pensamientos aleatorios, me lleven a la respuesta correcta.


viernes, 25 de mayo de 2012

Un viernes...

Un viernes por la noche descubrí el significado de la palabra sensación. Un viernes comenzó la revolución. Un viernes jugué a ser hombre. Un viernes descubrí de lo que somos capaces. Un viernes mi corazón se agitó y se desbocó, de tal manera, que se fue a vivir fuera de mi. Un viernes te descubrí; tus piernas, tu cuerpo, tus besos... Tu alma. Un viernes me renové; justo antes de morir. Un viernes sentí que la noche era mía y que el cielo era poco y que el tiempo era nada.

martes, 22 de mayo de 2012

Somos la sociedad que nació para ser oprimida (deprimida)...

Si usted es habitual de este ligeramente rencoroso y olvidado lugar, amable (y único) lector, sabrá que aquí se evitan modas, tendencias o brechas que nublen nuestro enfoque; ¿qué cual es nuestro enfoque? el enfoque de estar completamente desenfocados: la nada. Así es; semejante lugar se nutre de lo que la desocupada mente de este, su seguro servidor, llega a maquilar, que, en pocas palabras, no es mucho. Esta bitácora electrónica se ha convertido en una especie de catártica demostración de hasta donde nos puede llevar la pretensión de una mente ociosa, a la vez demostrar que mi rumbo está más perdido.

Sin más, dejaremos las cartas de amor y las épicas historias ficticias que aquí se comentan. Porque es menester regalarle dos líneas a la vida política pre electoral del país. Si, quiero subirme al tren del infame apolítico que soy, de aquel que nunca está al pendiente de la vida nacional pero que tiene la indecencia de escribir dos líneas completamente rebuscadas llenas de sinsentido pero que, oh por dios, que bonitas e incomprensibles se leen.

Tanto he estado leyendo de nuestra vieja revolución que frente a nuestros cibernéticos ojos se gesta una bonita primavera mexicana. Pareciera que mi intención de comprender un poco más las transformaciones del país y sus viejos revolucionarios revoltosos y saqueadores han profetizado algo. Mes prolífico, mes poético y revoltoso: mayo.

Siento que estamos viviendo un periodo chantajista y advenedizo en donde tan está de moda vivir en la Colonia Roma como gritar: Peña Nieto asesino, goei. Tan negativo es que el de clase baja quiera parecer al de alta aunque nunca encaje en sus eventos ni en sus principios, como el que de alta quiera sentirse oprimido y que está en contacto con la tierra que lo vio nacer (por mera coincidencia porque siempre se ha sentido europeo). Todos estos días desde el viernes de hace quince días me he estado preguntando: ¿qué encuentra el joven, futuro opresor, patrón y desviador de recursos frente a Hacienda, acomodado, al gritar consignas en desacuerdo con el sistema político y electoral del país, no le está mordiendo un poco la mano a aquella que le da de comer, qué dirán sus padres?

También me pregunto por quien votarán todos aquellos que asistieron a la marcha anti Peñanietista. Seamos sinceros, no hay un candidato viable, no hay un candidato que nos llene el ojo y que nos deje un sabor de boca satisfactorio. La izquierda en México ni siquiera existe y las alternativas no son las suficientes como para gestar un cambio cultural como el que necesitamos. Otras de mis interrogantes son: ¿todos esos no acarreados dejarán de tirar basura en la calle, dejarán de pasarse los semáforos en rojo, cuando salgan esos domingos de ciclismo por la ciudad, respetarán los semáforos peatonales, respetarán la diversidad ideológica y social y dejarán de gritarle nacos o ver de manera despectiva cuando salen de los opulentes centros comerciales que frecuentan?

Después de todo esto... ¿qué? Siento que nos quedaremos como el perro de las dos tortas al final. Como los egipcios, como todos esos movimientos sociales mal organizados y hasta cierto punto sin sentido.

Canción revolucionaria para el momento, disfrute:

If I could change your mind,
I wouldn't save you from the path you wander.
In desperation dreams, any soul can set you free.
And I still hear you scream,
in every breath, in every single motion.
Burning innocence, the fire to set you free.



I'm saying nothing for the good of myself,
but I'm still talking and you're not listening.

martes, 15 de mayo de 2012

 “No, no me arrepiento de nada, lo único que me fastidia es haber nacido, es tan largo, morir, siempre lo he dicho, tan cansado a la larga”

domingo, 13 de mayo de 2012

Si la muerte...

Hoy fui a visitar a mi abuela a su último hogar. Platicamos un poco como en los buenos tiempos y hacía mucho que no nos lo permitíamos. Fue como siempre, en silencio, con los ojos más habladores que nunca y las bocas lo más calladas que se pudiera. Me senté frente al lugar en donde está, pasé la mano por encima del mármol polvoso, me sacudí en el pantalón y leí esas últimas palabras que querían que la acompañaran. Pensé en quien le acompañan ahí dentro: mi bisabuela (que siempre fue una cabrona con el mundo y conmigo un pan de Dios), y mi bisabuelo al que no tuve la suerte de conocer. Mi abuela tampoco fue monedita de oro y mi padre siempre se empecina en hablar mal de ella aún siendo que lo quiso más que a sus propios hijos. Conmigo fue un pan de Dios, pero creo que su cariño llegó más allá que el de un repostero (aunque fuera divino) pudiera dar. Fue como mi madre y yo fui como su hijo. Nunca le dije abuela, siempre mamá. Me enseñó a comer carne en un mundo que dilucidaba vegetarianismo para mi. Me dejaba hacer y deshacer en casa, aunque de sobra sabía que no haría nada. Siempre me aconsejó y siempre me defendió de la tiranía absolutista de mi madre (siempre he tendido a exagerar). Ahora, en silencio, le conté como me siento, no me contestó nada, creo que se ha quedado sin palabras. También le dije lo que pienso hacer y lo mucho que la extraño. La sentí más presente que en estos seis años que no ha estado. Como a ambos nunca nos gustaron las despedidas, y creo que nuestra despedida fue como habríamos querido los dos: de cuento de hadas, me levanté, volví a acariciar el polvoso mármol y le di la espalda. Sentí como meció mi cabello al igual que de pequeño y su beso en la mejilla. Sus manos suaves y rugosas y su pelo siempre cano y corto detrás de mi. Al ir caminando el aire fresco de esta mañana nublada me acarició y me enrojeció las mejillas, me masajeo la garganta y mojo mis ojos. La inmensa soledad del todo me abrumó.

jueves, 10 de mayo de 2012

I'm your man...

If you want a lover 
I'll do anything you ask me to 
And if you want another kind of love 
I'll wear a mask for you 
If you want a partner 
Take my hand 
Or if you want to strike me down in anger 
Here I stand 
I'm your man 
If you want a boxer 
I will step into the ring for you 
And if you want a doctor 
I'll examine every inch of you 
If you want a driver 
Climb inside 
Or if you want to take me for a ride 
You know you can 
I'm your man 

Ah, the moon's too bright 
The chain's too tight 
The beast won't go to sleep 
I've been running through these promises to you 
That I made and I could not keep 
Ah but a man never got a woman back 
Not by begging on his knees 
Or I'd crawl to you baby 
And I'd fall at your feet 
And I'd howl at your beauty 
Like a dog in heat 
And I'd claw at your heart 
And I'd tear at your sheet 
I'd say please, please 
I'm your man 

And if you've got to sleep 
A moment on the road 
I will steer for you 
And if you want to work the street alone 
I'll disappear for you 
If you want a father for your child 
Or only want to walk with me a while 
Across the sand 
I'm your man 

martes, 8 de mayo de 2012

Egolatría de calidad...

Una hermosa persona me dijo:
"en serio, que aunque crees que tu vida no tiene razón, haces la vida de los demás mejor, mucho mejor"
Ególatramente me pregunto: ¿y quién chingados va a venir a hacer la mía mejor?
Ya se las respuestas... gracias.

domingo, 6 de mayo de 2012

El mejor regalo...

La vida me ha otorgado once meses cargados de vida. Le agradezco semejante regalo. Te agradezco semejante regalo. Me han, entre ambas, vida y tú, abierto los ojos. Abierto a sensaciones y cosas sepultadas, pasajes, vivencias, caminatas, estremecimientos que pensaba olvidados o carentes de sentido. Once meses que disfrute y que no tengo nada que reprocharles, tal vez, un poco, el que hayan sido tan veloces. Quisiera que esos once meses se hubieran ido tan lento como toda una vida, tan lentos como años viendo la lluvia caer con tus piernas sobre las mías meciéndonos y disfrutando del viento fresco y de las piernas entrelazadas, como nuestras manos, como nuestras vidas.

Al final siempre queda un resquicio de esperanza, de solícita necesidad de sabernos útiles el uno para el otro, de sabernos más amantes, el uno del otro, que nunca. Al final no tengo ninguna queja, tal vez, que el tiempo haya sido tan corto, tan veloz, tan efímero. Quiero dormir y al final suspirar. O tal vez que al verme suspires y haya pasado el tiempo.

Al final siempre queda el océano azul. Me lo debes todavía...


martes, 1 de mayo de 2012

Noche de domingo...



Así me quedé varado el sábado pasado por la noche y llegaste tú, a ofrecerme tu casa, tu cobijo, tu cariño para sortear una noche complicada, una noche llena de variaciones, llena de ti. La noche perfecta para esta canción. Y todavía falta que aprendas a manejar...

Oh little girl...
There is time when i feel
I rather not be
The one behind the wheel...
Come
Pull my strings
Watch me move
I do anything...

PLEASE

Drive... I'm yours to keep!
La nostalgia infinita de los días de puente, de las llamadas no contestadas y las que nunca se hicieron. La nostalgia de la goma de mascar insabora y las piernas largas y los tacones rotos. La nostalgia del contacto telefónico que no existe y que nunca existió. La nostalgia de la canción que jamás supiste cual era y nunca dejó de gustarte. La nostalgia del mensaje nunca recibido y siempre soñado. La nostalgia de la respuesta jamás generada. La nostalgia del final de la película, de la última hoja del libro, de los datos anecdóticos que no te sucedieron a ti pero son tuyos. La nostalgia del último adiós, de la última nota musical, del cierre de la estación. La nostalgia del portazo molesto. La nostalgia de la noche inconclusa. La nostalgia de la amistad terminada sin una despedida. La nostalgia de la vergüenza. La nostalgia de la mirada furibunda, llena de ira contenida. La nostalgia de la sonrisa silenciosa que no es para ti. La nostalgia del tren que nunca abordé. La nostalgia del metro a media noche. La nostalgia de la puta que nunca te conoció. La nostalgia del amigo que te olvidó. La nostalgia del dolor en la espalda. La nostalgia de no dormir bien. La nostalgia del abdomen plano, ahora abultado. La nostalgia de los pies descalzos en el suelo imperfecto. La nostalgia de la vista del hotel. La nostalgia de las fotografías que no tomaste. La nostalgia de una noche imperfecta de una vida imperfecta de un mes más que imperfecto.