martes, 22 de mayo de 2012

Somos la sociedad que nació para ser oprimida (deprimida)...

Si usted es habitual de este ligeramente rencoroso y olvidado lugar, amable (y único) lector, sabrá que aquí se evitan modas, tendencias o brechas que nublen nuestro enfoque; ¿qué cual es nuestro enfoque? el enfoque de estar completamente desenfocados: la nada. Así es; semejante lugar se nutre de lo que la desocupada mente de este, su seguro servidor, llega a maquilar, que, en pocas palabras, no es mucho. Esta bitácora electrónica se ha convertido en una especie de catártica demostración de hasta donde nos puede llevar la pretensión de una mente ociosa, a la vez demostrar que mi rumbo está más perdido.

Sin más, dejaremos las cartas de amor y las épicas historias ficticias que aquí se comentan. Porque es menester regalarle dos líneas a la vida política pre electoral del país. Si, quiero subirme al tren del infame apolítico que soy, de aquel que nunca está al pendiente de la vida nacional pero que tiene la indecencia de escribir dos líneas completamente rebuscadas llenas de sinsentido pero que, oh por dios, que bonitas e incomprensibles se leen.

Tanto he estado leyendo de nuestra vieja revolución que frente a nuestros cibernéticos ojos se gesta una bonita primavera mexicana. Pareciera que mi intención de comprender un poco más las transformaciones del país y sus viejos revolucionarios revoltosos y saqueadores han profetizado algo. Mes prolífico, mes poético y revoltoso: mayo.

Siento que estamos viviendo un periodo chantajista y advenedizo en donde tan está de moda vivir en la Colonia Roma como gritar: Peña Nieto asesino, goei. Tan negativo es que el de clase baja quiera parecer al de alta aunque nunca encaje en sus eventos ni en sus principios, como el que de alta quiera sentirse oprimido y que está en contacto con la tierra que lo vio nacer (por mera coincidencia porque siempre se ha sentido europeo). Todos estos días desde el viernes de hace quince días me he estado preguntando: ¿qué encuentra el joven, futuro opresor, patrón y desviador de recursos frente a Hacienda, acomodado, al gritar consignas en desacuerdo con el sistema político y electoral del país, no le está mordiendo un poco la mano a aquella que le da de comer, qué dirán sus padres?

También me pregunto por quien votarán todos aquellos que asistieron a la marcha anti Peñanietista. Seamos sinceros, no hay un candidato viable, no hay un candidato que nos llene el ojo y que nos deje un sabor de boca satisfactorio. La izquierda en México ni siquiera existe y las alternativas no son las suficientes como para gestar un cambio cultural como el que necesitamos. Otras de mis interrogantes son: ¿todos esos no acarreados dejarán de tirar basura en la calle, dejarán de pasarse los semáforos en rojo, cuando salgan esos domingos de ciclismo por la ciudad, respetarán los semáforos peatonales, respetarán la diversidad ideológica y social y dejarán de gritarle nacos o ver de manera despectiva cuando salen de los opulentes centros comerciales que frecuentan?

Después de todo esto... ¿qué? Siento que nos quedaremos como el perro de las dos tortas al final. Como los egipcios, como todos esos movimientos sociales mal organizados y hasta cierto punto sin sentido.

Canción revolucionaria para el momento, disfrute:

If I could change your mind,
I wouldn't save you from the path you wander.
In desperation dreams, any soul can set you free.
And I still hear you scream,
in every breath, in every single motion.
Burning innocence, the fire to set you free.



I'm saying nothing for the good of myself,
but I'm still talking and you're not listening.

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