martes, 23 de octubre de 2012

All those yesterday...

Tacones altos, medias de red, pestañas enchinadas, zapatos "bostonianos" lustrados, blazers de Suburbia, colonia barata, perfume a pagos, arrugas debajo de los ojos, abdomen prominente y aliento a chicle y dientes mal lavados por más de 37 años, más o menos.

Pudieron haber sido más pero el amor no correspondido tiene un triste final, el de las miradas desgastadas, el de las manos apretadas. Pudieron haber sido más pero el amor no correspondido tiene un triste final, el de la incertidumbre, el de la soledad, el de las lunas que lloran las despedidas. Pudieron haber sido más pero el amor no correspondido tiene un triste final, el que vuelve de las cenizas en algún momento, cuando alguien más ya las apagó. Pudieron haber sido más pero el amor no correspondido tiene un triste final, juega con fuego, juega con hielo y juega con todas las ambivalencias imaginables.

Furtivamente tocaba mi pecho, despacio, simulando que ni ella ni yo nos dábamos cuenta. Algunos tal vez le llamen fantasía post muerte en vida, yo le llamaría un grito desesperado por pasión en cuerpos que cada vez están más decadentes y se aferran a seguir siendo estéticos, aunque la verdadera estética no esté debajo de las pantaletas, sino dentro de los ojos, esos que algunas fueron jóvenes y no tuvieron arrugas, que fueron deseados ahora son olvidados y enjuiciados por el paso del tiempo. Pero aún existimos una rara especie que sabemos valorar lo que se ha visto, lo que se ha sentido y sobre todo lo que han hecho sentir. Nunca despreciaré una mirada cansada porque en ella vive aquella que alguna ocasión despreció y ahora está triste de haberlo hecho. Vive la pura experiencia, la de los besos con olor a madera un poco putrefacta pero lividinosos y  candentes, jamás áridos como los de un joven bachiller.

Hoy es la noche más triste del año. Es la noche que te soñé despierto y no te lo pude contar, es la noche en que llegué a mirarme al espejo sin tenerte detrás, es la noche en que dormiré pensando en ti a sabiendas que debo dejar de hacerlo...


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