sábado, 3 de noviembre de 2012

Nadie dijo que sería fácil pt.2

A veces quisiera ser alguien más, con otra piel, con otro cuerpo, con unos ojos distintos  (para mirarte distinto), con una nariz más grande y más fea, con una boca más tosca y menos invisible y, sobre todo, con unos oídos más pequeños, que dejaran de escuchar y dejaran de llevarme todo aquello que no quiero escuchar. Aunque también lo pienso y los ojos se han convertido en una manera de leerte, de verme marchito y con la piel como va cayendo de a poco, hasta convertirme en el hombre del traje invisible.

Luego intento olvidar pero mis ojos cerrados siguen viendo, ven el pasado y ven todo lo que sentí, ven lo que soñé y ven lo que puse en juego. Con los ojos cerrados mis ojos me toman el pelo porque me hacen sentir mal y el dolor en el estómago se incrementa aún cuando una noche atrás los apreté muchísimo pensando: no voy a sentir, no voy a sentir, no voy a sentir y con ellos entregados al mar de las lágrimas la boca sonreía y me decía a mi mismo: serás mejor, dejarás atrás esos errores que te hicieron tropezar y, por qué no, te volverás frío como ese viejo que camina la calle empedrada con los pies descalzos.

Hoy me dije todo el día con una irónica sonrisa en la boca y con un tremendo hueco en el estómago: Rudyard; perdiste, Rudyard; olvídate, Rudyard; eres peor que ayer y al final acabo diciendo: Rudyard; nunca vas a poder con tanto amor desperdiciado dentro de ti...

Nadie dijo que sería fácil...

P.D. Cierro los ojos fuertemente para no dejar escurrir nada de entre las arrugas que se forman y pienso: Rudyard; ¿algún día dejarás de sentirte así de solo? ¿algún día dejarás de decepcionar a la gente? pero sobre todo: ¿cuándo aprenderás?

 Extraño, si... mucho.

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