jueves, 20 de diciembre de 2012

Debajo de la rueda...

Me da miedo quedarme dormido. La última ocasión que le escribí a los sueños era cuando nos llevábamos bien, que de eso ya tiene mucho. Para mi el sueño y la nostalgia son como mis mejores amigos: me dejan de ver mucho tiempo pero cuando regresan es como si nunca nos hubiéramos dejado de ver. Pero a veces vienen con las verdades absolutas; con toda la sinceridad, de esa que no peca pero mata.

El sueño comienza a apoderarse de mi, lentamente, y no quiero cerrar los ojos.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Anyways...

Sentí el viento frío sobre mis mejillas y mis pies sentían las imperfecciones del uniforme camino. La última ocasión que grité a las orillas del rio fue esa vieja ocasión cuando, aún infante, decidí correr ladera abajo sobre el pasto. ¿Recuerdas que caí de rodillas y me levanté? Voltee a verte y sin fijar atención en lo que hacía volví colina abajo. Llegué y mojé mis frías y humedecidas mejillas por las lágrimas, ahogué el ardor de los huesos y lave la sangre que corría entre mis pantorrillas. Me desnudé y calé el agua con los dedos de los pies que se amorataron rápidamente. Lentamente mis pantorrillas fueron parte del agua y finalmente las ya ligeramente hinchadas rodillas. Cuando el agua alcanzó mis ingles, mis pezones sufrían ya una erección multitudinaria y cuando el ombligo se vio sumergido me ruboricé un poco al sentir electricidad justo debajo de la espalda y antes de las nalgas, en ese lugar que se me eriza en forma de diamante cuando me muerdes la nuca. Al llegar al cuello, sabía que todo estaba perdido, la conciencia fue más allá del agua y los peces, que comenzaban a juguetear entre mis muslos indicaron el camino a seguir. Al tapar mi boca, el agua comenzó a jugar con mis fosas nasales y mis ojos, ligeramente ansiosos, sabían que el momento había llegado. Finalmente la cabeza, la que pocas veces ocupé. El corazón ya frío al igual que las otras partes del cuerpo, fue el último en dejar de luchar, todo yo estaba perdido menos él.

Finalmente me impulsé bruscamente hacía arriba intentando subir y tomar una bocanada de aire puro, lo único que ingerí fue la esencia de la debilidad, el dulce olor de la perdición. Me embriagó el sabor de la derrota.

Perdí, pero sé que mi próxima victoria será la más dulce, sin importar cuanto tiempo tome.


domingo, 2 de diciembre de 2012

Play it, Sam...

Me está dando vueltas la cabeza. Sé que me estás olvidado y es algo natural; dejar el agua correr. Yo siempre he indicado que todo debe de fluir y nunca lo he podido llevar a cabo. Me gusta ver como las personas que amo fluyen y yo lo intento, no lo niego, pero en esta ocasión me hubiera gustado fluir contigo.

Me duele leerte, me duele saber que tus ojos miran en otra dirección, a otra persona. Me duele no poder compartir mi incertidumbre sin sentir tu molestia, me duele siquiera buscarte y sentir tu molestia. Mi corazón retumba y mi estómago se adormece. El dolor es una arma de doble filo porque me está cortando por dentro y por fuera. No sé si mi malestar viene de del exterior o de mi interior, como el dolor.

Hoy vi Casablanca y me senté en el sillón como cuando vimos películas juntos en casa. Sentado, con los pies sobre el descansa brazos sentí la caricia leve y dulce de tus dedos tocando de arriba a abajo sobre mi rostro, desde la parte alta de la frente hasta debajo de la barbilla. Supuse que te habría gustado verla conmigo, supuse que me habrías amado más y que, al finalizar, me habrías volteado a ver y me habrías dicho que te gustó mucho y que me amabas, nos habríamos besado después de este diálogo:

"Ilsa: [laughs ironically] With the whole world crumbling, we pick this time to fall in love. 
Rick: Yeah, it's pretty bad timing. Where were you, say, ten years ago? 
Ilsa: [trying to be cheerful] Ten years ago? Well, let's see... 
[remembers, smiles
Ilsa: Oh, yes, I was having a brace put on my teeth. Where were you? 
Rick: Looking for a job." 


y habríamos coincidido en que tiene muchos puntos en común con nosotros dos.

Le haces falta a mi vida, le haces falta a mi domingo, le haces falta a mi mente y le haces falta a mis confusiones, nunca hubo nadie como tú para decirme como reírme de la adversidad.

Te extraño...