martes, 29 de enero de 2013

Serie atemporal...

Nuevamente le tengo miedo a dormir... Podría mantenerme despierto hasta el amanecer y comenzar con  la vida normal y corriente que tengo pero de repente, cuando el cansancio acabe conmigo, mis ojos se cerrarán como siempre lo hacen no importando que maneje, que trabaje, que intente acabar conmigo, que viaje colgado del pasamanos de algún medio de transporte público; cerraré los ojos y me desmayaré. Al instante mismo en que eso suceda todo se desplomará, el cielo caerá, los tejados se despedazarán, los corazones se romperán y, por mientras, yaceré en el suelo sin memoria y sin ojos que capten como penes decrecen, pechos languidecen, cabelleras pierden su lugar en cueros cabelludos avejentados; ojos lloran, bocas tiemblan, manos se resecan hasta convertirse en polvo y el polvo me cubrirá al estar tirado en algún punto de la ciudad cubierto de sueño y desesperanza.

To be done with all this weighing up of truth.

Pero todo tiene un fin y cuando vuelva a abrir los ojos nada existirá ya y lamentaré el haberme permitido una hora de sueño, mortal y sucio y vil sueño. Me levantaré alarmado y como siempre arremangaré mi camisa para ver la hora y revisar si aún estoy a tiempo de llegar al trabajo. Aunque el edificio esté hecho trizas, de entre mis cosas buscaré mi computadora portátil, la abriré, ajustaré mi corbata, apretaré los nudos de mis zapatos, subiré el puente de las gafas que reposa sobre mi nariz, entornaré mis ojos sobre la hoja que dirá "¿en qué puedo servirle?". Detrás de mi el colapso con el que siempre soñé estará sucediendo pero estaré tan preocupado por ser quien no soy que no me percataré de nada por querer soñar dormido y no soñarlo despierto.


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