jueves, 31 de marzo de 2011

Los Cramps

Muchos huesos rotos, sangre, sudor, saliva... Fue casi como si hubiera llegado Dios y se hubiera corrido sobre todos nosotros, todos manchados del semen del creador, de su sudor, de su sangre. Nos gestó ahí a todos nosotros, víctimas del sol y del suelo de un viejo estacionamiento, hijos bastardos de quien se corrió sobre nosotros. Nunca nos reconoció pero secretamente siguió todos nuestros pasos minuciosamente.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Que daría por tener tu edad...

Si tuviera tu edad ya te habría robado el aliento. Me habría disfrazado del más audaz de las personas y te haría ver el mundo con los colores con los que yo lo veía, ese morado y ese verde que chorreaba como si estuviera en ácido todo el tiempo. Fumar de ese nectar que me volvía loco y que me hacía realizar las peores de las pendejadas y permanecer despierto hasta ver tres veces seguidos el amancer y luego dormir por semanas enteras sin soltarte de la mano, sin soltarnos de la mano. A veces tan feroz, a veces tan dócil. Si tan sólo tuviera tu edad...

lunes, 28 de marzo de 2011

Above you, below me...

Estoy peleado con la única que no debería, con mi cama... No nos llevamos bien, ella no me quiere y a mi no me cae muy bien. He intentado hacer las pases cientos de veces con ella y termina mandándome a dormir al sillón. Ella, como el macho que es en esta relación, se queda viendo los resúmenes deportivos hasta tarde y a mi me manda a dormir a otro lado.

Es fría y dura conmigo, no me brinda el calor necesario que un hombre como yo está acostumbrado a recibir y al contrario, yo en un comienzo le ofrecí todo mi cariño y mi persona a su disposición. Es triste pensar que gracias a eso ahora yo ande con el corazón hecho trizas, la mirada desencajada y unas ojeras enormes que hacen pensar que insomnio está a pelo pero no... es simplemente que mi cama no me quiere.

sábado, 26 de marzo de 2011

¡La cerveza siempre ha sido el nuevo negro!

Mi papá es bien aburrido. Ayer me quedé a dormir en su departamento de soltero. Viernes, Jesus and Mary Chain, noche, ánimo y no tiene una sola cerveza en su refrigerador y en el cajón en donde esconde sus más preciados recuerdos no tiene nada de drogas. Si quiere volver a ser joven necesita comenzar por tener alcohol y drogas. Me tumbé a leer toda la noche hasta que por ahí de las dos me empezó a dar sueño y boté el libro, apagué la música y me dispuse a dormir. Unos minutos antes de las cuatro recibí un mensaje que no pude descifrar, pensé que eran amigos queriendo caer o que era número equivocado, no alcancé mis gafas y volví a dormir. Media hora después me dieron ganas de orinar. Lo que usualmente hago posterior a jalarle al vater es urgar en el refrigerador por algún refresco amargo y recordé que no estaba en mi casa, sino en el departamente del soltero menos soltero del mundo y menos arriesgado de la ciudad.

Regresé a la cama y no pude dormir. El mensaje decía: Suena Heartbeats y que me acuerdo de ti. Ahora resulta que con todo me acuerdo de ti. Me cagas. Ojalá que no te despierte.

Me volví a quedar dormido como a las seis, tal vez más tarde porque comenzaba a filtrarse una luz azulosa por la ventana. Prendió la lámpara automática (esas que detectan movimiento), tocaron a la puerta y el adormilado y pendejo que vive en mi fue a abrir. Una mujer de piernas larguísimas y más alta que yo ofrecía no se que madres, tuve un inmediato arrebato sexual. Lo demás, lo dejamos para la cruda que tengo ahorita, los discos que me robaron y el desmadre que se quedó. Me dio güeva recoger y finalmente, el refrigerador del soltero, ya tiene cervezas...

jueves, 24 de marzo de 2011

Voy a terminar nadando entre los peces del puerto de Veracruz.

(no se nadar...)

Estar enfermo me sensibiliza. Recuerdo la última ocasión que tuve fiebre, terminamos llorando juntos y comiéndome mis mocos, pidiéndote disculpas por todas las veces que terminaba en los brazos de alguien más y tu me diste el indulto todas y cada una de las ocasiones.

Hoy me sensibilizo nuevamente y eso me capacita para no romperme el culo... para no partirme en dos y permanecer un poco quieto en la orilla del malecón mientras veo como, hasta el otro lado, me digo a mi mismo adiós, agitando la mano severamente para alcanzar a verme hasta el último minuto de nuestra despedida. Yo, el de aca, me quedo llorando, creeme que te voy a extrañar; parte rebelde, tenaz, ágil, genial cogedor y mejor practicante del sexo oral, dicharachero y conservador en la cantina cuando es necesario, libertario de los puños que nunca fueron capaz de liberarme a mi, el que se queda del otro lado del muelle llorando la nostalgia de que se van los mejores días. Tú y yo lo sabemos, nómada incansable.

Yo me quedo con los que dejaron de ser amigos, tu te vas a vivir la vida a la que no pude seguirle el paso.

jueves, 17 de marzo de 2011

Podría desgarrarla con mis manos. Con estas manos llenas de arrugas y líneas de la vida inconclusas le arrancaría lo poco que le queda de ésto. Comenzaría por atar a las enfermeras, una por una, justo a las tres de la madrugada... al fin que cada que salgo a esa hora a lavarme los dientes y a orinar todas están dormidas. Después entraría a robar algún instrumento que interrumpiera su aliento en menos de  un instante. Sería tan veloz que ni siquiera me lanzaría esa mirada de sorpresa que me lanza por las noches cada que voy a verle. No soportaría que me viera a los ojos. Aun siendo que ya no veo vida en esa mirada, no soportaría verla por última vez.

Tal vez después, en un arranque de ira, como los muchos que tengo, trataría de acabar con todos. Todos esos que entran bromeando, sonrientes, juguetones entre ellos, mientras uno intenta dar aliento al que no lo tiene. Me deprimen esas noches cada vez más y no le veo otro camino. He jugado tantas veces a ser Dios y en el momento mismo en que deja de ser juego me convierto en más niño que nunca.

jueves, 3 de marzo de 2011

No me quejaré, no más...

Esta es la ocasión número 24 en seis años que digo que no me quejaré. Recuerdo bien la primera ocasión. Fue esa navidad en que me llevaron al putero ese de mala muerte sobre la Vía Morelos. Que ganas teníamos de calentarnos pero teníamos todavía más ganas de adrenalina. Paseamos por todos los lugares que pudimos de la avenida central entrando sin pagar nada. Argumentábamos que queríamos ver el ambiente y a los quince minutos de recibir miradas hostiles y de pocos amigos corríamos a la puerta de salida agitando en el aire los brazos y gritando un gracias, no nos gustó. Corríamos al VW Sedán 1976 que nos esperaba afuera, ustedes dos empujaban y yo al mando del timón metía el embrague (después te metía la lengua entre la boca a la fuerza, tu cerrabas la boca y era casi imposible besarte, cuando lograba que cedieras un poco me mordías la boca y la lengua tanto hasta sangrar pero me encantaba. Acto seguido me empujabas y te ibas contra mi a golpes, al verme sangrar te acercabas a mi tímidamente pero sin dejar de empuñar el desarmador por cualquier cosa, cuando bajabas la guardia el dorso de mi mano se impactaba, regularmente, debajo de tu pómulo y entre la barbilla, caías al suelo, llorabas y terminaba todo... te tumbaba en la cama, cerraba con llave y me largaba de ahí), la velocidad y le daba switch al que llamábamos mini cooper. Arrancaba y ustedes dos corrían, portezuela abierta y andando se subían. A buscar otro lugar.

La ansiedad llegó con el segundo juramento a las quejas no más, no words no more. Cuando después de chillarte mi última calamidad y decirte que había llegado así por culpa de mi existencia, mi derrotista manera de vivir, mi alumbramiento y mi manera tan rápida de decender al abismo sin siquiera haber disfrutado lo suficiente las mieles de la victoria. Tú, como siempre, me hablaste con desprecio para terminar cogiendo y bebiendo y mirando tv. Después nos poníamos a recitarnos poesía y a decir que mañana lunes nuestra vida sería distinta y haríamos todo mejor, buscaríamos empleos y rentaríamos un lugar decente, ese mismo que S. nos había recomendado y que nunca fuimos a ver. Llegaba el lunes y encontrábamos un buen motivo para recibirlo con los ojos abiertos, las pupilas dilatadas y la boca seca a las nueve de la mañana buscando que desayunar y como curar el dolor de un domingo que se convirtió en viernes que se volvió lunes, todo tan frenéticamente para terminar vomitando detrás de una maceta mientras "tu compadre" orinaba mi espalda y yo hacía aspavientos para quitármelo de encima. En ese momento algo parecido a la ira ardiente quemó mis entrañas y mis nervios, tendones y músculos. A partir de ahí todos los lunes a la misma hora siento como esa ira quema mi interior y se convierte en ansiedad, incontrolable, irrefrenable que sólo mis nudillos saben como terminará... golpeo lo que sea, aprieto los dientes, muerdo cuantos pechos puedo, aprieto mis testículos y en un momento, aparezco llorando en el rincón mientras alguien en el trabajo me pregunta: ¿se siente bien, joven...? porque necesito que me atienda ya.

El tercer monumental aviso contra las quejas fue en ese año en el que el ruido de las escaleras se dejó de escuchar, el ruido de las olas chocando dejó de emocionarnos y al abrir el cajón grité: quien me ha robado el mes de abril.

Siempre te dije que el mes de abril era mi canción y que a la vez era la felicidad... fueron muchas noches dedicadas a decifrar si yo era el del traje gris y si era cierto que el mes de abril es la felicidad. Desde aquellos años que no pierdo la conciencia y desde aquellos años siempre he terminado corriéndome. Un año más jurándote jurándome que no volveré a quejarme.

miércoles, 2 de marzo de 2011

"Ya estás viejo" me digo a mi mismo todas las mañanas y antes de irme a intentar dormir.

martes, 1 de marzo de 2011

Sucio...

Dime y hazme cosas sucias, renueva mis instintos que no los actualizo desde el '99. Haz que vuelva a tener esa sensación de hormigueo en la zona lumbar que hace que me ponga erguido y que abra un poco los labios, apriete los dientes y absorba aire. Que cuando comience esa aspiración tapes mis ojos con tu mirada, luego con tu mano y me aspires antes de que me vaya por completo. Vuélveme loco, hazme y vuélveme a hacer a tu antojo. Mírame, tócame y sobre todo... déjame tocar. Háblame al oido y dejame sentir todo lo que has aprendido sin mi. Tenlo por seguro, parezco seguro y experimentado pero... soy un cordero con piel de lobo.